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Me despierto un poco sobresaltado. Miro el reloj y marca las 8,00 horas. Ya estará amaneciendo –pienso-.

Sigo durmiendo. Me vuelvo a despertar y el reloj me dice que son las 8,30. Ya pronto amanecerá –sigo pensando-, pero mientras, cierro los ojos.

Me vuelvo a despertar, son las 9,15 horas y no ha amanecido. Por mi cabeza ronda el cambio climático.

Cuando me despierto y son las 10,00 horas quedo convencido de la realidad del cambio. Me asusto. Pienso que a lo mejor no amanece en todo el día.

Al despertarme otra vez y comprobar que son las 11,00 horas, decido levantarme y en un destello de lucidez se me ocurre levantar la persiana. Un chorro de luz solar me ciega los ojos. ¡Menudo cambio!

.cambio climatico

Suelto escrito por Pepe Marquina

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