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Tenía muchas ganas de encaramarme a las tetas (las tetas de Viana, Guadalajara, España). Hoy por fin he triunfado. He estado sobre una de ellas, he disfrutado y soy feliz.

“Lo que cuesta,  vale” -me decía mi padre-, y he comprobado que es verdad. Las tetas no están accesibles para todo el mundo, pero yo lo he conseguido y lo proclamo a los cuatro vientos. Llegar hasta ellas no es fácil. Hay que desearlo, quererlo y no regatear esfuerzos.

Es un regalo de la naturaleza que a tanta altura nos empequeñece por su grandeza.

Los ojos lloran porque los sentidos explotan ante la magnitud de la roca. Una roca que alardea de tanta promiscuidad botánica a su alrededor.

 

1- Subida a las tetas de Viana.
2- Félix, Pepe, Julia, Luismi, Mary Carmen y José Luis, con la cara del triunfo.
Fotos cedidas por Luis Miguel.

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Suelto escrito por Pepe Marquina

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