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Llevaba tiempo sin subir al tren. Me hacía ilusión. Además -pensé- puedo aprovechar a pulir esa novela en la que estoy trabajando.

Imaginaba que todos me mirarían con envidia al verme trabajar en el portátil. Incluso algún viajero, de los más atrevidos, querrá ver lo que estoy escribiendo, seguro.

Hice todo el trayecto solo en el vagón. Únicamente el revisor me pidió el billete y me deseó con retraso feliz año. Tuvo la desfachatez de no preguntarme por el argumento de mi nueva novela.

Estos revisores se creen que con comprobar el billete, está todo resuelto. Perdió la oportunidad de leer un fragmento de un futuro gran premio de novela. ¡Iluso!

.trenes y libros

Suelto escrito por Pepe Marquina

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