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“Galletas de harina” …Merche Postigo

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.Galletas de harina .. Abuela

Las crisis de tristeza se habían visto paulatinamente relegadas al olvido, saturadas ahora por espacios de contenida alegría. Su carácter agrio volvió a brotar, a igual velocidad a la que se alejaba la melancolía. Los meses de depresión, algo normal a su edad, dijo la doctora, las semanas de reclusión en la cama, los días de no querer comer, de detestar cada una de las sabrosas comidas que su hermana le preparaba, se habían quedado atrás y la abuela, a sus noventa años, volvía a hacer gala de su socarronería, para disgusto de algunos vecinos y goce de la familia.

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“La estación perdida” …Merche Postigo

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La chica de la chaqueta azul no dejaba de observarlo. A él le resultaba embarazoso sentirse observado. Se alejó del andén esperando perder la mirada de la joven, pero al cruzar los tornos metálicos la noche le sorprendió y comenzó a recordar. Era ella, la joven de la chaqueta azul, era ella, la mujer con la que había pasado los últimos cuarenta años y que ahora se difuminaba en su cabeza y desaparecía de su memoria con la velocidad del tren.

.La estación Perdida

“Entre dos hombres” …Merche Postigo

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Miró a su marido de soslayo. Luego giró la cabeza hacia donde se encontraba su amante. Sin pensarlo dos segundos les preguntó, ¿Qué día dejé de reconoceros?.

.Entre dos hombre

“Carretera a ninguna parte” … Merche Postigo

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El autobús sin luces ascendía por la carretera de la playa. Una carretera sinuosa y oscura los conducía a su destino. Era ya noche, el reflejo de la luna en el mar les permitía distinguir sus gestos. Ella lo miró con recelo un instante, él le devolvió la mirada con desafío. Se odiaban. Ella por haberse dejado enredar en sus mentiras, el por no haber sabido amarla. Salieron del autobús por puertas separadas, ya sin mirarse y la oscuridad de la noche los engulló.

.carretera a ninguna parte

“Verano en Paris” … Merche Postigo

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.verano en paris - narrador

Soy un narrador de cuentos. Solo soy la voz del autor disfrazada de palabras. Se me conoce por lo que digo, nunca me describen.

Ser el narrador de un cuento tiene más ventajas que inconvenientes. Soy invisible al lector y esta peculiaridad me permite irrumpir en las vidas de mis protagonistas, penetrar en sus habitaciones más secretas, encontrarlos en las noches de luna nueva, cuando se esconden en los hoteles. Verlos en los descampados oscuros a través de los cristales empañados del amor, y escuchar sus jadeosas respiraciones. Pero como narrador, lo que más me gusta es enredarme en los pensamientos de mis protagonistas. Más

“Mientras duermes” …Merche Postigo

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Mientras duermes-Mujer leyendo.

Sentada en el sofá, con la mirada perdida entre las páginas del periódico local, la mujer pasa las horas con apresurada cadencia. Revisa los titulares, busca noticias, quizás solo quiere que el tiempo llegue. No hay nada que hacer por las tardes. Solo esperar a que den las seis.

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“Maniquíes” …Merche Postigo

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.Maniquies - Merceia

La casa que habían alquilado mis padres tenía, justo debajo, una mercería. La mercería se iluminaba cada día a las nueve de la mañana. Era una tienda pequeña. Demasiado coqueta para el barrio donde nos habíamos venido a vivir. Tenía estanterías blancas, metálicas, que lucían muy bien con unos llamativos faldones con volantes, estampados de ramos de rosas rojas y mimosas amarillas bordadas. La propietaria era una mujer de edad indefinida que lucía en el cabello algunas líneas blancas, se peinaba siempre con una coleta recogida en la nuca que adornada con los abalorios que vendía en la mercería. Mi mama decía que así promocionaba sus productos. Yo nunca entendí que quería decir eso, tampoco me importaba. Me gustaba la mercería, y su dueña era amable conmigo.

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Con un ojo abierto

Mi manera de mirar las cosas que (me) pasan.

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