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“Depende” … Matilde Tricarico

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.depende

Un toque en la puerta, se entreabre y la enfermera:

  •     Perdone, doctor, va a pasar la señora de Olivares ¿Necesita ayuda?
  •     No hace falta, son dos segundos, justo el tiempo de explicarle la operación de su marido.
  •     Un poco más de dos segundos espero, Doctor.

Aparece el sonido de una voz aguda antes que el cuerpo de la mujer. Más

“El balneario de las moscas” … Matilde Tricarico

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El balneario de las moscas

Pequeños bungalow escondidos en el bosque, alguno más visibles que otros.

El nuestro, cerca del hotel donde estaba la recepción. Rodeado de pinos altísimos que buscaban el sol y la luz, un pequeño madroño con sus frutos dorados y la humedad que penetraba en los huesos.

Las que atendían el mostrador tenían caras de cansadas, aburridas y con una cierta dosis de mala leche.  Nos dijeron, casi gritando, que hasta las cuatro de la tarde no estaría lista la habitación, que fuéramos a dar una vuelta y luego a comer. Nos guardaron las maletas en una esquina fácilmente localizable por todos los huéspedes, cualquiera podría robarlas, si ese cualquiera hubiese tenido el valor de llegar hasta aquí. El resto de la gente que circulaba por la calle llevaba bastones, andadores y, los que se podían manejar sin apoyos, solo miraban al suelo como a un enemigo. Más

“Un post en Facebook” …Matilde Tricarico

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Noche de lluvia - Facebook

Un post en Facebook, una casa con un balcón manco, un apellido que no consigo recordar. Es mi casa, nuestra antigua casa en semi-ruina. El corazón se sobresalta y me da un pinchazo de nostalgia dolorosa.

Hoy, justo hoy. Las coincidencias no existen, decía mi padre, solo sirven para confundir.

Y en la confusión total me levanto de la silla, como el muelle de un juguete y decido volver. Necesito volver, superar los fantasmas. Preguntar a los que quedan. Es pronto, salgo a la calle con una chaqueta de lana fina, y de una zancada me planto en la puerta del taller donde están arreglando mi coche. Está cerrado, tendré que esperar. No hace frío, una suave brisa me recuerda que no he desayunado, al rato el estómago vacío protesta y se despierta el mal humor. Más

“El rock de la cárcel” …Matilde Tricarico

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.El rock de la carcel - Corazon dulce

Paula está en el pasillo, acaba de abrir la puerta.

No hay nadie, quita la alarma, y distraída la vuelve a poner. Marca los números, uno dos, uno dos.

Está agotada. La operación de esta noche había sido complicada y  larga.

Dos cánceres de colon, en total seis horas de pie, cuatro compañeros para controlar y la responsabilidad final suya, y de nadie más. Durante un instante, en medio de la operación cuando hubo una “dehiscenza del anastomosis”, una complicación muy grave, estuvo a punto de desmayarse .Su asistente tuvo que sujetarla y ella, en vez de darle las gracias, le echó una bronca. Tendría que volver a suturar otra vez. Más

“Berlín o el comedor Tiroles” … Matilde Tricarico

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.Berlin o el restaurante tiroles - win wendersLas grandes películas comienzan cuando salimos del cine”  (Win Wenders)

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Al salir  del aeropuerto, el viento helado me acuchilla la cara. Me subo el cuello de la chaqueta de plumas, me ajusto el gorro hasta aplastar el pelo  y me sumo a la larga cola del taxi.

Mañana empieza el festival. La Berlinale.

El hotel de cuatro estrellas que perdieron el brillo hace tiempo me recibe sombrío. El recepcionista con cara de dóberman casi me escupe a la cara al decir “Guten Nacht”. El cuarto es anodino, una mesa con un televisor pantalla mini, una silla, una papelera y una ventana que recibe una luz vacilante de un patio oscuro. Una semana aquí, sin salir, y te suicidas.

. Más

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