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“Un post en Facebook” …Matilde Tricarico

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Noche de lluvia - Facebook

Un post en Facebook, una casa con un balcón manco, un apellido que no consigo recordar. Es mi casa, nuestra antigua casa en semi-ruina. El corazón se sobresalta y me da un pinchazo de nostalgia dolorosa.

Hoy, justo hoy. Las coincidencias no existen, decía mi padre, solo sirven para confundir.

Y en la confusión total me levanto de la silla, como el muelle de un juguete y decido volver. Necesito volver, superar los fantasmas. Preguntar a los que quedan. Es pronto, salgo a la calle con una chaqueta de lana fina, y de una zancada me planto en la puerta del taller donde están arreglando mi coche. Está cerrado, tendré que esperar. No hace frío, una suave brisa me recuerda que no he desayunado, al rato el estómago vacío protesta y se despierta el mal humor. Más

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“Esperando a Gael” … Merche Postigo

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Esperando a Roman - Manos de anciana

Sentada en el sillón, erguida y abatida con las manos cruzadas en el regazo, María Rosa paliaba el dolor de espalda esperando a Gael. Mientras tanto, su hija, sentada en el sofá, mantenía un libro entre sus mano y fingía que leía.

María Rosa se estaba recuperando a duras penas de una grave operación. Sus ochenta y seis años conservaban fuerzas e ilusión para salir adelante, al menos unos cuantos años más, decía ella con cierto miedo.

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“Uñas de coral”… Mary Carmen Caballero

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El agua roza inquietante mi pie, lame con su saliva salada mis dedos atreviéndose osada a filtrarse entre mis uñas de coral que destacan entre el cristal transparente de las olas. Contemplo mis pies entregados al cosquilleo infinito de un mar en fuga.

Quizás si alargase mi mano, también con uñas de coral pero de un color menos intenso, podría rociar mi cara y aliviar la incipiente sequedad que noto. Observo los granos de arena que cubren mis piernas y que brillan como pepitas de oro ante la intensidad lumínica de un sol de justicia que, implacable, dora mi piel y, a veces, la enrojece con la aviesa intención de quemarme. Pero a mí eso no me preocupa, tengo la piel grasienta de crema protectora y la sombrilla estratégicamente posicionada para burlar los rayos de sol. Más

“El carrusel” …Merche Postigo

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.Carrusel - al levantarse

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Con esfuerzo me muevo entre las sabanas, estiro las piernas, saco los pies fuera y me apoyo en el suelo. Es de madera. La habitación está limpia. Me gusta caminar descalza. La noche ha sido fría y a mis rodillas les cuesta reiniciarse. La habitación está oscura. Corro las cortinas y la luz del sol me daña los ojos. Los vuelvo a cerrar, alargando el sueño. Más

“Ed Van der Elsken”. … Alejandro Nanclares

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ED VAN DER ELSKEN

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El lunes pasado fui, con mi hermano y mi cuñada, a ver la exposición sobre el fotógrafo holandés Ed van der Elsken. Está en la Fundación Mapfre de Recoletos y resultó un día desapacible, con frío y mucho viento. Mi hermano es también fotógrafo y su carnet de minusvalía le permitió  entrar  gratis con un acompañante; en este caso su esposa. A ella, el guardia de seguridad le pidió que pasara el bolso por el arco del scanner. Por suerte, dentro había poca gente.  Más

“Lisboa Puerta B1” … Merche Postigo

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Lisboa puerta B1.

Mientras ella miraba asombrada a aquel hombre de manos grandes, cuello grueso de toro, de cabellos finos, rubios y lisos, fuertes como lianas, de boca sensual , de mentón corto y ojos azules, el cruzó el umbral de la puerta de la habitación que compartían, inclinando la cabeza. Dos metros de altura le impedían hacerlo de otra forma. Más

“Te prometo que no volverá a suceder” … Alejandro Nanclares

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.te prometo que no volvera a suceder

Parte II ….–>  Esa misma tarde, mientras paseaba por aquí y por allá, en un momento dado cayó en la cuenta. Al fin comprendió el origen de tan peculiar comportamiento. Aquella mujer había encontrado en la inmovilidad su estrategia. No recordaba dónde, pero  Mon había leído que algunos animales, como las gacelas de Thompson o los corzos, al sentirse amenazados se paralizan. Que son capaces de adoptar la inmovilidad  más absoluta para pasar desapercibidos. Que el miedo les hace incluso detener la propia respiración durante unos pocos minutos. Y precisamente eso era lo que él había visto: la inercia de una cautela muy parecida al miedo. En el caso de Crista, la conciencia de su propia fragilidad le había llevado a elegir idéntica defensa del mimetismo. Más

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Mi manera de mirar las cosas que (me) pasan.

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