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“Muñecos Rotos” …… Merche Postigo

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Micro Relato escrito por : Merche Postigo

juguetes rotos

….

Colgado en la pizarra, balanceándose muerto. El timbre que daba paso al fin de la clase lo dejó al descubierto, alguien lo había olvidado, lo había abandonado, o quizás lo dejó a posta, quería que lo viéramos, que lo observáramos. A mí me gustó, me recordó a mi infancia, a todos esos muñecos que pasaron por mi vida y que se fueron abandonando sin cabeza en las mudanzas. Esos cambios que mi padre se inventaba para mantenernos unidos. Pasábamos de ciudad en ciudad sin dejar rastro, solo abandonábamos las cabezas de los muñecos que se iban rompiendo. Mi padre conocía el paradero de todas ellas. De las cabezas sin ideas, huecas, secas, de las cabezas que había ido robando. Y de nuevo teníamos que mudarnos de ciudad, y dejar atrás al muñeco, colgando, balanceándose, sin cabeza.

Aquel fue nuestro último día en la ciudad. Era fin del verano, comienzo del mes de septiembre. Papa había organizado la visita al centro comercial, al lugar sagrado. Estábamos ansiosos por subir al coche, de iniciar la marcha, de salir a la vida, pero ahí estaba él de nuevo, colgado, frente a la casa, sentado en su columpio, balanceándose, sin cabeza pero sonriente, estoy segura que sonreía. Nos miró, volvió la vista al suelo y descendió del columpio, vino hacia Marta, ella no dijo nada, agarró a Marta por las muñecas, la zarandeó y ella voló, voló como nunca. Cuando cayó, su cabeza ya no estaba. 

Fin———————————-

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“El último sms” ……..Merche Postigo

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Micro Relato escrito por Merche Postigo

El último sms

Esa noche estaba sola, abandonada al placer de saborear una refrescante cerveza. El agradable sonido del teléfono le recordó que un sms había entrado. Con algo de desánimo tomó el móvil y comprobó el mensaje:

“Antes de borrarte de mi agenda para siempre te dedico una canción Carrickfergus por Van Morrison, después de dos años de silencio que más puedo hacer, solo una reflexión –que frágil es la condición humana. Qué difícil es hacerse a la idea de que un día tu y yo no compartiéramos mi cama sino la tuya, pero todo se olvida.”

¿Qué demonios es esto? -pensó. El número no estaba en la memoria de su teléfono y no podía saber quién lo había enviado. Le pareció divertido, y dedujo que sería de alguno de sus amantes. Tan estúpido como para haberla dejado marchar sin oponer resistencia y que ahora le dedicaba una estúpida canción. Colgó el teléfono y continúo con su sabrosa cerveza.

Al rato pensó que sería interesante llamar al número y así salir de dudas. Quería saber quién era ese melancólico amante que se despedía de ella con Van Morrison. Lo reconoció tan pronto como descolgó el auricular. Era uno de esos hombres que le había dicho te quiero tiempo atrás. Lo recordó con algo de tristeza. Él le preguntó si había escuchado la canción,  ella desvió la conversación, le dijo que lo volvería a llamar tan pronto como la escuchara y que le daría su opinión. Colgó el teléfono y se quedó pensando en la posibilidad de que ese viejo amante pudiera volver.

Al día siguiente, en el desayuno, recordó la anécdota y sonrió. Se dio la ducha de costumbre y mientras se vestía escuchó un nuevo aviso de mensaje en el teléfono. Lo miró y comprobó con alegría que provenía del mismo número. Lo abrió con curiosidad y algo excitada:

“Revisando el sms me he dado cuenta que no era para ti, tu erres Marina creo recordar, lamento el error ya me pareció ayer cuando hable contigo que metí la pata, lo siento.”

Cerró el mensaje, y pensó enfadada “los hombres de verdad no envían mensajes, hablan” lo guardó y aún hoy lo tiene.

Fin ——————————-

“La Boa Violácea” …… Merche Postigo

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Micro Relato escrito por : Merche Postigo

                   

La boa VioláceaÉl vio llegar al coche. La mano de ella apareció. La siguió su elegante pierna derecha y bastó un mínimo impulso para que ella mostrara su belleza al mundo. Contemplada desde la distancia era aún más perfecta y más misteriosa de lo que él alcanzaba a recordar. Él, escondido en las sombras de la vergüenza, nervioso, decidido a resolver los errores del pasado. Se aproximó más a ella, mucho más, ya podía oler su perfume. El mismo de siempre, aroma de violetas. Él estaba seguro que ella lo había sentido, pero no se giró. Con un teatral alarde de grandeza, lanzó todas las plumas violetas de su boa al aire y estas se transformaron en un collar de violáceas que cubrieron su cuello. Un cuello alto pero ajado por el paso del tiempo. Él, temeroso y angustiado, cada vez más cerca de ella, cada vez más temeroso y más angustiado, encontró valor y extendió la mano para tocarla. Ella dio un respingo y movió su figura hacia él. Se miraron, ella con indiferencia, él con asombro. No era Ella.

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“La advertencia” …Merche Postigo

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Micro Relato escrito por : Merche Postigo

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Tan fuerte es el deseo de cambio,  que vivimos entre dos mundos, el  real y el deseado.

Hoy me levante con el pie izquierdo.

A los trece años, un amigo, me advirtió que si te levantabas con el  pie izquierdo de la cama, el día seria nefasto. El usó la expresión “negativo”. Siempre he creído en esa maldición y nunca, nunca, me he atrevido a desafiarla.

Esta mañana, cuando me desperté, olvidé el juramento y apoyé el pie izquierdo primero. Ya no podía dar marcha atrás, o quizás si. Todo había cambiado, todo era diferente. La radio no funcionaba y no pude escuchar las malas noticias. Me habían cortado el gas y desayune con el vecino en el bar de debajo de casa. No había agua en la finca y me fui al gimnasio a hacer deporte y a ducharme.  La fábrica estaba cerrada y me fui a la plaza a charlar con los amigos, que, como yo, estaban en la plaza porque se habían levantado con el pie izquierdo.

!Que barbaridad!

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