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“Bóreas” … Merche Postigo

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.Bóreas - viento del norte

Hoy 23 de diciembre de 1990, y mientras el vuelo de Iberia IB5018 rueda por la pista en dirección a la zona de despegue, Nora añora la navidad. Las últimas indicaciones del asistente de vuelo, un elegante y sonriente joven, que no ha dejado de mirarla hasta que la señal del cinturón de seguridad se ha apagado, apenas si la han distraído de sus pensamientos. La mañana ha amanecido con lluvia y viento, lo que está haciendo de la maniobra de despegue una tarea difícil y turbulenta. Las manos de Nora se aferran al reposa-brazos del asiento como si de un salvavidas se tratase. Tiene pánico a los despegues y cuando las ruedas del avión abandonan el dulce tacto de la pista, se aferra con fuerza y cierra los ojos. La voz amable del sobrecargo la obliga a despertar de su mal sueño. ”¿Todo bien señora?” “¿Desea tomar algo? Quizás una copita de vino para calmar el miedo”. Apenas si puede asentir con la cabeza y a cambio le ofrece una leve sonrisa. Sus ojos aún tienen reflejos del llanto que desde anoche apenas puede contener. El sobrecargo ha decidido ignorar las lágrimas de Nora y tan pronto el avión se estabiliza le sirve un botellín de vino blanco de Rueda con unas almendras. A través de la ventanilla Nora ve como se alejan las terrazas de Roma. Después el avión toma altura y el mar inunda todo de azul. Nora da un sorbo a la primera copa de vino. El miedo y un inmenso sentimiento de culpa favorecen que los recuerdos comiencen a saturar su cabeza con historias de otros tiempos que ahora ve alejarse. Más

“Cerca de la ventana” … Merche Postigo

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..dia de lluvia

Tomas entró en el nuevo apartamento. Era tarde y estaba muy cansado. El día había sido más caótico de lo que él hubiera esperado, dadas las circunstancias. En el país se acababa de decretar el estado de emergencia. Se había despedido de los compañeros. A partir de mañana, tendría que trabajar desde casa por un largo periodo de tiempo. Hasta nuevo aviso. El director no había especificado más. A Tomas le disgustó la noticia. Justo ahora que había cruzado el puente. Arrojó el abrigo en el sofá. Estaba enfadado y el abrigo terminó su viaje en el suelo, cerca de la ventana. No lo recogió. Era marzo y el suelo aún estaba frío. El invierno estaba durando demasiado. Las nubes y el frío no parecían querer marchar a diferentes latitudes. Se acercó a la ventana y miró con cierta resignación las nubes negras que acechaban lluvia por poniente. Después fijó su interés en la calle. Una calle que él a penas conocía. Se acaba de mudar. La calle apenas daba muestras de vida. Era el primer viernes de marzo, e incluso en aquella minúscula vía tendría que haber gente en movimiento, jóvenes fumando bajo la lluvia, discutiendo en las entradas de los bares soportando el frío. Un escalofrió le recorrió la espalda. Observó a un hombre que paseaba a un simpático labrador. Hacía señales hacia su ventana. Tomas se lamentó de haber rechazado el pequeño cachorro de Bulldog azul francés que sus amigos le habían ofrecido en la fiesta de despedida. Un tierno animal, que fue devuelto a la protectora en espera de mejor acogida. A Tomas diciembre le pareció lejano. Ignoró el saludo del vecino y se sirvió una copa de vino. Tomas aún conservaba las botellas de Medoc cabernet sauvignon, destinadas a la fiesta de bienvenida. La calma empezó a hacerse un pequeño hueco en el ánimo de Tomas. Se desvistió y esbozó una tímida sonrisa al ver su reflejo en el espejo. Los boxes negros le hacían parecer más viril. Más

“Seguridad Social” …Merche Postigo

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EufemismoDel lat. euphemismus, y este del gr. εὐφημισμός euphēmismós.
  1. m. Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.

Seguridad Social - crisantemos

Cuando asistí a la boda de Vanessa no parecía que hubiera nada extraño en su marido.

Seis meses y una página de contactos en Internet hicieron posible el encuentro. Ella necesitaba mejorar su vida social, él solo buscaba dinero. Perfectos el uno para la otra. Él, puso mucho empeño en quererla. Ella, se dejó querer. Una evidente diferencia de edad no planteó reparos en ninguno de los dos. Para el viejo ex empleado de banca, ella era su último trofeo. Para ella, una diosa de la seducción, él solo aportaba seguridad social. Más

“Amaretto” …Merche Postigo

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.Hombre triste bebiendo

De Raimundo, un hombre al que le gustaban tanto las apuestas como el alcohol, cuentan que un día se hartó de esperar no se sabe muy bien qué o a quien y retó a la muerte. Dijo que le daría una única oportunidad y abandonó el bar tambaleándose. También dicen que nadie le prestó atención. Pero hacía mucho tiempo que a Raimundo nadie le hacía caso.

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“Esperando a Gael” … Merche Postigo

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Esperando a Roman - Manos de anciana

Sentada en el sillón, erguida y abatida con las manos cruzadas en el regazo, María Rosa paliaba el dolor de espalda esperando a Gael. Mientras tanto, su hija, sentada en el sofá, mantenía un libro entre sus mano y fingía que leía.

María Rosa se estaba recuperando a duras penas de una grave operación. Sus ochenta y seis años conservaban fuerzas e ilusión para salir adelante, al menos unos cuantos años más, decía ella con cierto miedo.

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