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“Camisas blancas” … Merche Postigo

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.camisas blancas - ventanas abiertas

Cuando la muerte me llegue quiero que me encuentre loco para recibirla sonriendo. Me dijo aquel día en la lavandería, después se dio media vuelta, y continuó su camino, sin despedirse.

Ya estaba loco cuando huyó por las escaleras. Más

“Tres Rosas Amarillas” …Raymond Carver

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.tres rosas amarillas anagrama

Chejov. La noche del 22 de marzo de 1897, en Moscú, salió a cenar con su amigo y confidente Alexei Suvorin. Suvorin, editor y magnate de la prensa, era un reaccionario, un hombre hecho a sí mismo cuyo padre había sido soldado raso en Borodino. Al igual que Chejov, era nieto de un siervo. Tenían eso en común: sangre campesina en las venas. Pero tanto política como temperamentalmente se hallaban en las antípodas. Suvorin, sin embargo, era uno de los escasos íntimos de Chejov, y Chejov gustaba de su compañía. Más

“La señora del perrito” …Antón Chejov

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***UNO ***

.La señora del perrito

Un nuevo personaje había aparecido en la localidad: una señora con un perrito. Dmitri Dmitrich Gurov, que por entonces pasaba una temporada en Yalta, empezó a tomar algún interés en los acontecimientos que ocurrían. Sentado en el pabellón de Verney, vio pasearse junto al mar a una señora joven, de pelo rubio y mediana estatura, que llevaba una boina; un perrito blanco de Pomerania corría delante de ella. Más

“Bailarines del viento”… Pepe Marquina

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Respuesta de Soraya García Nogales a mi carta del 24 de Octubre titulada “Querida Soraya“.

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Ya no sabes mirar, y yo me harté de enseñarte. Nadie encuentra si deja de buscar. Es difícil alcanzar si no corremos detrás de lo que anhelamos. Pero olvidé que a ti no te gusta correr. Antes te gustaba. Te has vuelto cómodo.

Si pudiera viajaría al pasado para volver a reírnos juntos.  Como cuando éramos libres. Cuando corrías sin pensar que estabas corriendo. Cazadores de sueños. Bailarines del viento.

Recordaré la tormenta, tu huella en la tierra y en el aire, tu sonido, tu presencia.

Recordaré el café de la mañana y el de la tarde, el calor sofocante y el asfalto derritiéndose. El sonido de tus pies y de los míos devorando kilómetros.

Ya no te acuerdas…

Recordaré el color de tu sonrisa,  tu gesto amable, tu dulce espera, tu nostalgia y la mía, nuestras conversaciones, nuestros deseos.

Mi corazón, que siempre vuela libre hacia donde quiere, aquella tarde , bajo un cielo cubierto y olor a mojado, se fijó en tus ojos…

Recordaré siempre,  que mi corazón se detuvo en tus ojos un instante, que durará eternamente.

Las caricias de mi mirada serán siempre para ti. Aunque tú no hayas sabido compartirlas.

.bailarines del viento

Suelto escrito por Pepe Marquina

 

“Un incendio en la cocina” …Merche Postigo

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Un incendio en la cocina- Mujer Roy Lichtenstein.

La tarde transcurría incierta, Nélida, recostada en el sofá, sujetaba un Gin-tonic en la mano y no paraba de mirar el teléfono. Lo levantó de la base hasta cuatro veces. Marcaba el número, esperaba al sonido de la llamada y cuando al otro lado de la línea contestaban, colgaba.

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“El último sms” ……..Merche Postigo

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Micro Relato escrito por Merche Postigo

El último sms

Esa noche estaba sola, abandonada al placer de saborear una refrescante cerveza. El agradable sonido del teléfono le recordó que un sms había entrado. Con algo de desánimo tomó el móvil y comprobó el mensaje:

“Antes de borrarte de mi agenda para siempre te dedico una canción Carrickfergus por Van Morrison, después de dos años de silencio que más puedo hacer, solo una reflexión –que frágil es la condición humana. Qué difícil es hacerse a la idea de que un día tu y yo no compartiéramos mi cama sino la tuya, pero todo se olvida.”

¿Qué demonios es esto? -pensó. El número no estaba en la memoria de su teléfono y no podía saber quién lo había enviado. Le pareció divertido, y dedujo que sería de alguno de sus amantes. Tan estúpido como para haberla dejado marchar sin oponer resistencia y que ahora le dedicaba una estúpida canción. Colgó el teléfono y continúo con su sabrosa cerveza.

Al rato pensó que sería interesante llamar al número y así salir de dudas. Quería saber quién era ese melancólico amante que se despedía de ella con Van Morrison. Lo reconoció tan pronto como descolgó el auricular. Era uno de esos hombres que le había dicho te quiero tiempo atrás. Lo recordó con algo de tristeza. Él le preguntó si había escuchado la canción,  ella desvió la conversación, le dijo que lo volvería a llamar tan pronto como la escuchara y que le daría su opinión. Colgó el teléfono y se quedó pensando en la posibilidad de que ese viejo amante pudiera volver.

Al día siguiente, en el desayuno, recordó la anécdota y sonrió. Se dio la ducha de costumbre y mientras se vestía escuchó un nuevo aviso de mensaje en el teléfono. Lo miró y comprobó con alegría que provenía del mismo número. Lo abrió con curiosidad y algo excitada:

“Revisando el sms me he dado cuenta que no era para ti, tu erres Marina creo recordar, lamento el error ya me pareció ayer cuando hable contigo que metí la pata, lo siento.”

Cerró el mensaje, y pensó enfadada “los hombres de verdad no envían mensajes, hablan” lo guardó y aún hoy lo tiene.

Fin ——————————-

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