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Extracto jugoso del último artículo publicado por Julio Collado:

“¿Quién inventa las palabras y cómo se contagian? Porque las voces con sus diferentes sonidos o sus diminutas letras, nacen, crecen, se reproducen y mueren.

Igual que las palabras exactas crean las cosas, su ausencia las deja sin existencia. Lo que no se nombra no existe. Por eso, en la mili lo primero que quitaban al soldado era su nombre. Era un número. Lo propio hizo la dictadura franquista. Borró el nombre de escritoras y escritores “no afectos al Régimen”, o sea, republicanos, de los libros de literatura. Felizmente, las palabras duran más que los dictadores.

El 2017 alumbró de la mano de la filósofa Adela Cortina, la palabra APOROFOBIA: miedo u odio a las personas pobres. Los pobres que se apuestan en las esquinas o en las puertas de los supermercados y duermen al raso, causan desazón en los transeúntes. Unos pocos echan alguna moneda y muchos miran para otro lado. Algunos desalmados los patean o los queman vivos. Muy pocos hablan con ellos. Hasta ahora, no existía la palabra que nombrara ese miedo u odio. Ya sí.

A ver si la palabra logra el milagro y cambia la realidad”.

.aporofobia - odio al pobre

Suelto escrito por Pepe Marquina