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“Al principio” …. Merche Postigo

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Relato Breve escrito por Merche Postigo

Al preincipio en el ascensor

Se abrió la puerta del ascensor y nos tropezamos. Las disculpas se amontonaron sobre nuestras cabezas, flotaron en el aire y llegaron al recibidor. El portero miró hacia nuestro rincón en un intento de ayudar. ¿Ayuda interesada? Los porteros nunca hacen nada sin esperar algo a cambio, y el portero de mi casa no era una excepción. Siempre atento a todo y a todos, estaba al quite (decía el vecino del quinto aficionado a los toros y bajito) del que entraba y del que salía. Sonreía a las señoras elegantes que le daban regalos en navidad. Pero miraba por encima de su hombro a las chicas que vivían solas en él edificio. Cosas de su religión, dijo aquel día la vecina del sexto, esos no pueden ni ver ni hablar con mujeres solteras, son malditas para ellos. La puerta del ascensor se cerró y nos dejó a los dos “frente con frente”, asombrados de nuestra estupidez y con la sonrisa etrusca instala en la comisura de los labios. Quiso tocarme el hombro y ayudar al abrigo a retomar su compostura, lo rechacé con desdén. Después sentada en el salón de mi casa, me arrepentí. ¡Estaba encerrada en el ascensor!. Subí al apartamento con su mirada introducida en mi boca. Una boca que no se atrevía a cerrarse, que no salivaba, y que apenas si pudo pronunciar dos palabras, “buenas y noches”. El sonido del televisor me despertó del ensueño estirada en el sofá. Siempre la misma historia, abría la puerta y allí estaba, el terrible aparato encendido, con los deportes, con las noticias, con las series americanas o con la mierda que fuera, pero siempre encendido. Se me pasaba por la cabeza la idea de arrojarlo, tirarlo literalmente por la ventana, pero la economía no me permitía desde hacía algún tiempo hacer gestos extravagantes. ¡Estúpida mujer!, ni siquiera memorizaste el número de su apartamento. Respiré aliviada al pensar que el portero lo conocía con seguridad.
Ascensor

Fin…

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“Ascensor con espejo” …Merche Postigo

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Relato breve escrito por Merche Postigo

Frente al espejo- Botero

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Jenny era la chica con el culo más grande del barrio y las piernas más cortas, pero apenas se atrevía a mirar de frente al espejo de su ascensor. Todos menos ella, disfrutaban mirándose. Los vecinos subían y bajaban a sus casas acicalándose, observando sonrientes sus reflejos. Solo Jenny no fijaba la mirada en el espejo del ascensor. Tenía miedo a encontrarse, no quería ver su reflejo, le gustaba imaginarse. Entraba de espaldas al espejo, cerraba los ojos y se veía guapa.  Hoy Jenny tiene algo para fanfarronear con sus amigas, con sus dos únicas y presuntuosas amigas. Ellas, las chicas de existo, la esperaban. Llegó al bar con la respiración entrecortada por la pesada marcha de sus cortas piernas y con el ansia contenida. La puerta se deslizó suave y dejo a la vista el local. Allí estaban ellas, sus amigas, acomodadas en una mesa, la mesa más visible del bar. Claro que la vieron entrar, pero no la miraron. La saludaron con un inapreciable alzamiento de cejas y ella se dio por satisfecha. Continuaron la charla y Jenny se acercó a la mesa. Inclinó su cuerpecito para besarlas y como no, para recibir sus besos. Las chicas no se movieron. Jenny se sobrepuso al momento y retrocedió. Sonrojada por la bienvenida, encajó su culo en la silla, acercó el pecho a la mesa, apoyó los codos encima y esperó su turno con ansia. Raquel, la más carismática, sonrió a su amiga y continúo conversando con Luisa, la conformista, la que escuchaba absorta a Raquel ajena a la llegada de Jenny. La conversación de las chicas no parecía tener fin ni espacio para Jenny. Impaciente decidió tomar la iniciativa sin calcular consecuencias:

  •  ¿Sabéis lo que me ha pasado?.

Ninguna de las dos chicas, hizo señal alguna de haber escuchado la pregunta. Continuaron con su conversación. Luisa no iba a permitir que nada ni nadie desviaran su atención de Raquel y sin sutilezas lanzó una velada mirada de reproche a Jenny.

  • “!Tengo novio!” – Gritó Jenny

Raquel giró la cabeza asombrada. Clavó una mirada ácida en su amiga y con rabia contestó.

  • ¡Pues qué bien! -Y ¿Dónde está?
  • Si, ¿Dónde está? y ¿Por qué estás aquí tú sola con nosotras? ¿Dónde está él? – Replicó Luisa con apreciable envidia

Mujer llorando - Fernando Botero Jenny era valiente, pero no había preparado respuestas para esas preguntas. Avergonzada y sin palabras guardó silencio, apuró el poco aire fresco que quedaba en él bar y sorbió su café con la mirada clavada en el suelo. Dejó que las amigas continuaran con su charla entre risas. Permitió que el café le quemarse los labios. Entonces despegó su gran culo de la silla, y en silencio comenzó la retirada. Las amigas riendo divertidas se levantaron y la dejaron marchar, ahora sí, con dos amargos besos. Para cuando Jenny alcanzó las puertas del bar, una agría ola de tristezas le había comenzado a subir por el estómago. Corrió esquivando transeúntes y guardó las lágrimas para más tarde. Con el ánimo revuelto y la mirada sucia subió al autobús que la recibió con indiferencia. Al llegar al portal de su casa se sintió segura. Dejó que el ascensor la consolara. Apoyó la cabeza en la pared y sintió que el frío le acariciaba la nuca. Entonces y solo entonces abrió los ojos y miró de frente al espejo. Entre sollozos sonrió a su reflejo. Las lágrimas apenas si le permitían ver el rostro del hombre que la besaba con deseo mientras le abarcaba apasionado su enorme culo Fin…  

“De aquel verano no recuerdo nada” …….Merche Postigo

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Relato Breve escrito por:  Merche Postigo

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Salvador Dali-Ballerina in a DeathsHead-1939

Ha pasado un año y de aquel verano no recuerdo nada en especial. La perspectiva de tener que pasar el verano con Marga y Octavio me puso nervioso. No los conocía mucho, pero de algún modo me sentía incómodo en su presencia. Marga, (menuda y coqueta) y Octavio (su marido, un bravucón enorme), eran la única familia de mi mujer. Los tres habían compartido fiestas y juergas en la universidad, hasta que ocurrió el sombrío incidente. Yo, llegué a la vida de Silvia dos años después del incidente, cuando me destinaron como guarda forestal a un pequeño emplazamiento del norte de la región. Silvia se había refugiado en ese recóndito paraje. Iniciamos una amistad que se transformó en matrimonio pocos meses después. Ella nunca me hablaba del incidente y aun hoy sigue sin hacerlo. Yo la quiero y respeto sus silencios. Más

“Katia La gallina”” …Merche Postigo

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Relato Breve Escrito por : Merche Postigo

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Katia la gallina

Katia, la joven gallina con cresta de gelatina de fresa, resuelta y avispada, miraba absorta, todas las noches, el juego de luces que aparecía tan pronto como se ponía el sol. Fantaseaba con la idea de que aquello fuera un módulo espacial que la transportaría fuera del descampado, donde iniciaría una nueva vida más emocionante. Siempre, antes de dormir, apoyada en su palo, pensaba en esa posibilidad y se le ponían las plumas de punta. ¡Pero ella no quería volar sola! Sería más emocionante tener un compañero con quien compartir aventuras –pensaba. Más

Con un ojo abierto

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Memorias de una princesa

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