Inicio

“Balones Fuera” …Merche Postigo

3 comentarios


.Baolones fuera - café con leche

Hace mucho tiempo que nadie sabe nada del joven moreno que vivía en el apartamento colindante al mío. Un chico de veintidós años del color del café con leche. Igual al de los caramelos de la Viuda de Solano que me comía a escondidas de pequeña, en casa de mi abuela. Quizás mi vecino era un poco más oscuro que los caramelos, como si la proporción de café hubiera superado a la de leche.

Más

Anuncios

“El señor del anuncio”…Pepe Marquina

2 comentarios


.

Un bar cualquiera de nuestro territorio español. Es la una de la tarde. Entra un señor y se atreve a pedir un café.

La camarera, muy diligente, se lo sirve. El señor lo saborea con gusto, mientras hojea el periódico.

Pide la cuenta y la camarera, muy atenta, le dice lo que cuesta: 15 euros.

El señor no se lo puede creer. Pide explicaciones sin aumento de precio, claro.

La camarera le explica: Ha tomado el café en hora punta. Añadimos peaje por gasto de barra, por reposición de tazas, plus por lectura de prensa, plus por hablar sobre el tiempo y plus por disfrutar de mi bella presencia. Él, enfadado, dice que no han hablado de nada. Pero ella le recuerda que el servicio se ofrece, otra cosa es que no haga uso. Además, no ha parado de mirarme. Por algo será.

Por último, ella, muy educada, le recomienda tomar el café a las cuatro de la mañana porque a esa hora “el café está tirado”.

.Edwuard Hopper

Suelto escrito por Pepe Marquina

“El café”…Pepe Marquina

2 comentarios


.

Un buen café no cambia la vida, pero la hace mucho más estimulante.

Un buen café no tiene porqué hacer malo al siguiente.

El amor que tiene alguien por ti, es directamente proporcional al tipo de café que te prepara.

El agua es imprescindible para la vida. Sin ella no se podría hacer café.

.El café

Suelto escrito por Pepe Marquina

“Ascensor con espejo” …Merche Postigo

2 comentarios


Relato breve escrito por Merche Postigo

Frente al espejo- Botero

.

Jenny era la chica con el culo más grande del barrio y las piernas más cortas, pero apenas se atrevía a mirar de frente al espejo de su ascensor. Todos menos ella, disfrutaban mirándose. Los vecinos subían y bajaban a sus casas acicalándose, observando sonrientes sus reflejos. Solo Jenny no fijaba la mirada en el espejo del ascensor. Tenía miedo a encontrarse, no quería ver su reflejo, le gustaba imaginarse. Entraba de espaldas al espejo, cerraba los ojos y se veía guapa.  Hoy Jenny tiene algo para fanfarronear con sus amigas, con sus dos únicas y presuntuosas amigas. Ellas, las chicas de existo, la esperaban. Llegó al bar con la respiración entrecortada por la pesada marcha de sus cortas piernas y con el ansia contenida. La puerta se deslizó suave y dejo a la vista el local. Allí estaban ellas, sus amigas, acomodadas en una mesa, la mesa más visible del bar. Claro que la vieron entrar, pero no la miraron. La saludaron con un inapreciable alzamiento de cejas y ella se dio por satisfecha. Continuaron la charla y Jenny se acercó a la mesa. Inclinó su cuerpecito para besarlas y como no, para recibir sus besos. Las chicas no se movieron. Jenny se sobrepuso al momento y retrocedió. Sonrojada por la bienvenida, encajó su culo en la silla, acercó el pecho a la mesa, apoyó los codos encima y esperó su turno con ansia. Raquel, la más carismática, sonrió a su amiga y continúo conversando con Luisa, la conformista, la que escuchaba absorta a Raquel ajena a la llegada de Jenny. La conversación de las chicas no parecía tener fin ni espacio para Jenny. Impaciente decidió tomar la iniciativa sin calcular consecuencias:

  •  ¿Sabéis lo que me ha pasado?.

Ninguna de las dos chicas, hizo señal alguna de haber escuchado la pregunta. Continuaron con su conversación. Luisa no iba a permitir que nada ni nadie desviaran su atención de Raquel y sin sutilezas lanzó una velada mirada de reproche a Jenny.

  • “!Tengo novio!” – Gritó Jenny

Raquel giró la cabeza asombrada. Clavó una mirada ácida en su amiga y con rabia contestó.

  • ¡Pues qué bien! -Y ¿Dónde está?
  • Si, ¿Dónde está? y ¿Por qué estás aquí tú sola con nosotras? ¿Dónde está él? – Replicó Luisa con apreciable envidia

Mujer llorando - Fernando Botero Jenny era valiente, pero no había preparado respuestas para esas preguntas. Avergonzada y sin palabras guardó silencio, apuró el poco aire fresco que quedaba en él bar y sorbió su café con la mirada clavada en el suelo. Dejó que las amigas continuaran con su charla entre risas. Permitió que el café le quemarse los labios. Entonces despegó su gran culo de la silla, y en silencio comenzó la retirada. Las amigas riendo divertidas se levantaron y la dejaron marchar, ahora sí, con dos amargos besos. Para cuando Jenny alcanzó las puertas del bar, una agría ola de tristezas le había comenzado a subir por el estómago. Corrió esquivando transeúntes y guardó las lágrimas para más tarde. Con el ánimo revuelto y la mirada sucia subió al autobús que la recibió con indiferencia. Al llegar al portal de su casa se sintió segura. Dejó que el ascensor la consolara. Apoyó la cabeza en la pared y sintió que el frío le acariciaba la nuca. Entonces y solo entonces abrió los ojos y miró de frente al espejo. Entre sollozos sonrió a su reflejo. Las lágrimas apenas si le permitían ver el rostro del hombre que la besaba con deseo mientras le abarcaba apasionado su enorme culo Fin…  

“El Tímpano” ….. Pepe Marquina

Deja un comentario


Micro Relato escrito por : Pepe Marquina

———————————————————–

Todos los días voy a la misma cafetería. Me siento en la misma mesa y leo el periódico.

Al lado de la mesa, en la barra, ha llegado un señor. Como otros días.

Pide un café con leche y vierte el azúcar. Comienza a dar vueltas con la cucharilla. Gira y gira la cucharilla en un constante movimiento. Estoy hasta el tímpano de ese impertinente sonido. Hoy me ha dado tiempo a leer todos los deportes y seguían las vueltas y vueltas en la tacita. Ayer leí toda la sección de internacional y el día anterior acabé con las páginas de economía.

Me he acercado al señor para decirle que estoy hasta los tímpanos de tan desagradable ruido. Pero en ese momento ha terciado el camarero y le ha dicho: “Cuando el soluto es escaso y minimizado, y el disolvente está en su punto álgido, el efecto de la disolución es inmediato”. Pero la explicación del físico, que vende cafés, no ha surtido sus efectos.

Yo le he aportado más argumentos: “En estos días en los que la calor aprieta, tantas vueltas, además de marear el café y quitar brillo a la taza, la aceleración de las partículas por el movimiento centrípeto de las moléculas de la disolución hace que a través de la entropía, el café aumente de forma indeseable un par de grados”.
El señor continuó moviendo, cual robot mal programado, el infinito proceso de la inercia invencible. Aburrido, salí de la cafetería sin leer el periódico. A continuación me siguió el señor, cucharilla en mano, sin haber tomado el café…

———————————————————————-

“Un domingo más” ……..Merche Postigo

10 comentarios


Relato Breve escrito por Merche Postigo

….

Un domingo másEra domingo, me había levantado tarde y me sentía cansada. La noche anterior no terminó bien y había dormido en el sofá. Salí a la cocina y me preparé un café, lo acompañe con unos restos de magdalenas que descansaban en el cuenco de la fruta. ¿Qué podía hacer? Estaba harta de la situación, pero no sabía cómo resolverla. No quería continuar la discusión de la noche pasada. Intuía que tan pronto como apareciese por la puerta de la cocina comenzaríamos a reñir de nuevo. Pensé en ponerme a cocinar, le prepararía algo que a él le gustase y estaría ocupada cocinando. Eso me proporcionaría tiempo para sortear sus provocaciones. 

Abrí la nevera. Quedaban restos del bacalao del jueves Santo. Encontré patatas y un par de puerros perdidos en la bandeja de las verduras, un ajo, flácido pero servible, me saludó antes de cerrar la nevera. “Perfecto, suficiente para una purrusalda”. Más

Con un ojo abierto

Mi manera de mirar las cosas que (me) pasan.

Multiversal

un blog de Pablo Giordano

Memorias de una princesa

Una vida con un propósito que cumplir...

Cristian Castro Rodríguez

Siembra lo que deseas recoger

A %d blogueros les gusta esto: