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“Una cosa más” … Raymond Carver

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Carver y Gallager 15 de mayo de 1988

En el relato “Una cosa más” Raymond Carver muestra su peculiar forma de ver y entender su bien conocida enfermedad, el alcoholismo.

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Carver, para contar esta historia, nos muestra la evolución perfecta de sentimientos acompañada de sus respectivos comportamientos. Las opiniones, los conflictos, el control, o mejor aún la falta de control, y la unidad para dar vida a una familia , son usados para descubrir al lector como se Carver lucha por la enfermedad.

La historia está contada en tercera persona, obligando al narrador a que no se posicione con ninguno de los personajes, aportando indiferencia al relato, una indiferencia que reitera sobre los efectos reales del alcoholismo.

El narrador comienza informando al lector sobre Maxine la mujer de LD, y sobre sus intenciones, unas intenciones muy bien definidas y meditadas, que son compartidas por la hija de ambos Bea. La hija, que tanto insiste para convencer a su padre en el abandono del alcohol, y a la que el protagonista del relato, LD, no respeta, mofándose de sus opiniones de forma continuada.

Raymond muestra con claridad espantosa como el alcoholismo simboliza la falta de control – falta de control para combatir la enfermedad y falta de control que desemboca en violencia. De una forma muy explícita, Raymond, deja ver al lector lo absurdo de los argumentos de Bea sobre la posibilidad de eludir las enfermedades solo con desearlo y como todo esto a LD le resulta estúpido y le incomoda.

En el proceso evolutivo que tiene el protagonista, Raymond también nos muestra la evolución hacia la dependencia que desarrolla el protagonista para con su familia, cuando se da cuenta de su situación, de su realidad. Una dependencia hacia la unidad familiar. Una unidad familiar que sin embargo Maxime y Bea mantienen activa y dejando fuera al protagonista como castigo por no abandonar el alcohol.

Carver cierra su cuento mostrando la evolución final del protagonista hacia la inseguridad. Debatiéndose entre el amor a su mujer y a su hija y su imposibilidad de convertirse en lo que ellas anhelan.

Como dijo Carver :

“Nunca escribí una frase que valiese la pena mientras estaba bajo la influencia del alcohol”

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Esto nos da pie para leer este maravilloso y soberbiamente relato escrito por Carver, estando sobrio.

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“De aquel verano no recuerdo nada” …….Merche Postigo

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Relato Breve escrito por:  Merche Postigo

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Salvador Dali-Ballerina in a DeathsHead-1939

Ha pasado un año y de aquel verano no recuerdo nada en especial. La perspectiva de tener que pasar el verano con Marga y Octavio me puso nervioso. No los conocía mucho, pero de algún modo me sentía incómodo en su presencia. Marga, (menuda y coqueta) y Octavio (su marido, un bravucón enorme), eran la única familia de mi mujer. Los tres habían compartido fiestas y juergas en la universidad, hasta que ocurrió el sombrío incidente. Yo, llegué a la vida de Silvia dos años después del incidente, cuando me destinaron como guarda forestal a un pequeño emplazamiento del norte de la región. Silvia se había refugiado en ese recóndito paraje. Iniciamos una amistad que se transformó en matrimonio pocos meses después. Ella nunca me hablaba del incidente y aun hoy sigue sin hacerlo. Yo la quiero y respeto sus silencios. Más

Biografia de Raymond Carver

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Raymond Carver

(Nació en Clatskanie, en 1938 – y murió en Port Angels, en 1988)
 
Escritor estadounidense cuyos relatos breves impusieron un modelo narrativo denominado por la crítica “realismo sucio”, porque sólo trataba temas cotidianos (sin nada heroico o excepcional) con un estilo seco y sin concesiones metafóricas.
 
Para mantener a su esposa y a los dos hijos de ambos tuvo que aceptar trabajos de poca monta (asistente de una gasolinera, portero…) durante una etapa de su vida cuya inestabilidad económica lo marcaría para siempre. En 1958 empezó a interesarse seriamente por la narrativa después de haber asistido a un curso de escritura creativa en el Chico State College. Publicó sus primeros cuentos cortos en revistas, mientras estudiaba en el Humboldt State College de California, en 1963. Carver declaraba que eran tantas sus preocupaciones que apenas tenía tiempo para escribir, lo que determinó la brevedad de sus cuentos y que descartase la novela como género. Empezó a beber descontroladamente a partir de 1967 y hasta 1977, y llegó a ser incluso hospitalizado por alcoholismo.
 
En 1976 alcanzó reputación con la colección de cuentos “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?” En 1983 obtuvo un importante premio monetario de la Academia Norteamericana y el Instituto de Arte y Literatura, que le permitió reservar tiempo para escribir.
 
Sus cuentos pueden dividirse en dos grandes etapas: la primera hasta principios de la década de 1980, un periodo convulso, en el que la forma de sus cuentos estaba dictada directamente por los sinsabores de su vida, y la segunda desde finales de 1980 hasta su muerte, una época más reposada, ya que la escritura pasó a ser una actividad de madurez.
 
Los personajes de sus relatos son pequeños seres atrapados en situaciones sórdidas de la vida corriente: gente sin empleo, abúlicos, perdedores por naturaleza, trabajadores pobres, caracteres nerviosos y grises. Sus escenarios son hogares donde los matrimonios se aman y se odian, o bares donde la existencia de los marginales y alcohólicos transcurre sórdidamente, o vecinos cuyas vidas se relacionan aleatoriamente, al estilo de Chejov, su maestro preferido. Sin embargo, entre tanta oscuridad y falta de sentido, a veces brota una luz de esperanza, o un detalle de horror, rasgo que confiere al estilo de Carver una personalidad inconfundible.
 
Algunos cuentos están construidos dentro de la estética minimalista (pocos recursos en el menor espacio), como pequeños marcos para situaciones rápidas y apenas importantes a primera vista. Algunos críticos lo han considerado como “el mejor escritor de cuentos cortos desde Hemingway“. En el marco de estos presupuestos vitales y estéticos escribió libros como Catedral (1984) o De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981), y también interesantes volúmenes de poesía. Murió en plena madurez creativa, poco antes de cumplir los cincuenta años, a causa de un cáncer de pulmón.

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