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doña gatita

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Vivía sola en una casa diminuta y pequeña. El espacio habría sido suficiente para una única persona de no ser por los gatos con los que convivía. Siempre sola. A la soledad nadie la busca pero, con demasiada frecuencia, se presenta como una de esas visitas inoportunas que llegan de improviso y nadie es capaz de echarlas de casa. Así la encontró a ella. La mujer que vivía de sus silencios y que despertaba cierta ternura inicial, tan solo durante los primeros momentos de conocerla, después la empatía se borraba y dejaba paso a cierto resquemor entre los que la rodeaban que terminaban apartándose de ella sin saber muy bien el porqué. Petra se había acostumbrado a ella misma y a sus gatos. Más