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“Cerca de la ventana” … Merche Postigo

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..dia de lluvia

Tomas entró en el nuevo apartamento. Era tarde y estaba muy cansado. El día había sido más caótico de lo que él hubiera esperado, dadas las circunstancias. En el país se acababa de decretar el estado de emergencia. Se había despedido de los compañeros. A partir de mañana, tendría que trabajar desde casa por un largo periodo de tiempo. Hasta nuevo aviso. El director no había especificado más. A Tomas le disgustó la noticia. Justo ahora que había cruzado el puente. Arrojó el abrigo en el sofá. Estaba enfadado y el abrigo terminó su viaje en el suelo, cerca de la ventana. No lo recogió. Era marzo y el suelo aún estaba frío. El invierno estaba durando demasiado. Las nubes y el frío no parecían querer marchar a diferentes latitudes. Se acercó a la ventana y miró con cierta resignación las nubes negras que acechaban lluvia por poniente. Después fijó su interés en la calle. Una calle que él a penas conocía. Se acaba de mudar. La calle apenas daba muestras de vida. Era el primer viernes de marzo, e incluso en aquella minúscula vía tendría que haber gente en movimiento, jóvenes fumando bajo la lluvia, discutiendo en las entradas de los bares soportando el frío. Un escalofrió le recorrió la espalda. Observó a un hombre que paseaba a un simpático labrador. Hacía señales hacia su ventana. Tomas se lamentó de haber rechazado el pequeño cachorro de Bulldog azul francés que sus amigos le habían ofrecido en la fiesta de despedida. Un tierno animal, que fue devuelto a la protectora en espera de mejor acogida. A Tomas diciembre le pareció lejano. Ignoró el saludo del vecino y se sirvió una copa de vino. Tomas aún conservaba las botellas de Medoc cabernet sauvignon, destinadas a la fiesta de bienvenida. La calma empezó a hacerse un pequeño hueco en el ánimo de Tomas. Se desvistió y esbozó una tímida sonrisa al ver su reflejo en el espejo. Los boxes negros le hacían parecer más viril. Más

“Te prometo que no volverá a suceder” ….. Alejandro Nanclares

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Parte 1

.1

Llamo varias veces a su mujer a lo largo de la semana, pero ella no le cogió el teléfono. No quería volver a verle, eso estaba bien claro. Ni tan siquiera quería volver a escuchar su voz. Aunque lo cierto era que Mon, a esas alturas, solamente deseaba pedirle que le perdonara.  Pedirle que le perdonara de nuevo. Nada más que eso, perdón por última vez. Aunque sabía de sobra que ya nada podría volver a ser igual. No tal y como había sido antes. Más

“Maniquíes” …Merche Postigo

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.Maniquies - Merceia

La casa que habían alquilado mis padres tenía, justo debajo, una mercería. La mercería se iluminaba cada día a las nueve de la mañana. Era una tienda pequeña. Demasiado coqueta para el barrio donde nos habíamos venido a vivir. Tenía estanterías blancas, metálicas, que lucían muy bien con unos llamativos faldones con volantes, estampados de ramos de rosas rojas y mimosas amarillas bordadas. La propietaria era una mujer de edad indefinida que lucía en el cabello algunas líneas blancas, se peinaba siempre con una coleta recogida en la nuca que adornada con los abalorios que vendía en la mercería. Mi mama decía que así promocionaba sus productos. Yo nunca entendí que quería decir eso, tampoco me importaba. Me gustaba la mercería, y su dueña era amable conmigo.

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“Deseos” … Merche Postigo

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Una mañana de sábado, de un sábado cualquiera, una joven loca entra en el consulado de España en Paris. La atmosfera es pesada y la multitud ahoga todos los deseos.

Después de una espera de dos horas, un hombre de gafas verdes y barba de varios días, le da la bienvenida detrás del cristal. La joven loca le comenta con excitación su deseo de inscribirse en el consulado. El hombre de gafas verdes le sonríe y extiende frente a ella todos los papeles a cumplimentar. Hoy no podrá ser, piensa ella en voz alta y sonríe. No importa volveré, le dice al hombre de gafas verdes. Él la llama loca. Ella vuelve a sonreír y lo mira con deseo. Entonces la joven local confiesa que acaricia la idea de volver a verlo. Él le devuelve la sonrisa y llama al siguiente de la fila.

.Deseos

Micro Relato escrito por Merche Postigo

“El pozo de los sabores”… Mary Carmen

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mujer-restauranteLa primera vez que rocé su piel sentí un escalofrío por todo el cuerpo y después un calor sofocante que me hizo desabotonarme el cuello de la camisa. Sofía ocupó mi pasado con la intensidad de una riada, anegó de vida mi existencia y, después, tan solo se marchó. Más

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Con un ojo abierto

Mi manera de mirar las cosas que (me) pasan.

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Cristian Castro Rodríguez

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