Relato breve escrito por Mary Carmen

pueblo

El día que Lisardo salió de su pueblo para no volver jamás hacía un sol radiante y tanto calor que el asfalto de la carretera que le llevaría a la ciudad se derretía hasta licuarse casi por completo. Aquella sustancia pegajosa se  adhería a la suela de sus zapatos impidiéndole caminar. Se detuvo junto al mojón que indicaba el kilómetro exacto de aquella carretera secundaria en la que se encontraba y por la que, sólo muy de tarde en tarde, circulaba algún vehículo que no fuera el de un vecino que iba al mercado de alguna localidad cercana, o la moto de algún joven que se había enamorado perdidamente de una forastera del pueblo de al lado. Así de pie, sujetando su pequeña maleta, estático y con la mirada perdida en algún punto del limitado horizonte esperó, sin prisa y sin tiempo, la llegada del autobús de línea que debía sacarlo para siempre de allí. Más

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