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” Gare de Lyon” …. Merche Postigo

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Encontré la hoja abandonada en el asiento de un tren. El tren iba a alguna parte, aunque todos los viajeros, incluido yo, habíamos olvidado el destino. Diría que nos daba lo mismo a donde nos llevaba ese tren. Fuera donde fuera a donde el tren se dirigía, estábamos seguros de que ese no era el destino que hubiéramos elegido si nos hubiera preguntado el revisor malhumorado de la estación de Lyon, pero no preguntó, solo nos pidió el billete sin ni siquiera mirarnos. Esta mañana me hubiera gustado escuchar una pregunta amable. ¿Adónde se dirige el señor? Pero el revisor ha sido desagradable, tenia malas pulgas por la mañana.  Nos despachó a mí y al resto de viajeros sin contemplaciones, con un escueto adelante. ¿Adelante? ¿a dónde? A un lugar equivocado, sin alternativa. Pero ella, ella si había tenido alternativa, y sin embargo estaba abandonada en el mismo tren que todos nosotros. Con las letras al aire, los pensamientos rasgados, descuidados. No se encontraba en buen estado. Yo tampoco. Levantarme tan temprano, pasar frio y viajar en tren para poder alimentar a mi familia, se estaba convirtiendo en una pesada aventura. Una aventura que no había soñado en mis mejores años. Los años de aventuras habían pasado. Entonces me enamoré, perdí el sentido común, me casé, después perdí el sentido sin más, nació Tomas y ahora me veo obligado a pagar sus facturas y las mías. Las de ella las paga otro. Seguro que él que escribió la hoja también paga facturas. Las suyas y las de todos los que la manosean, los que la leen por delante y por detrás, las facturas de los que la estrujan, las de los que la abandonan en el asiento de un tren, de mi tren, de un tren con destino equivocado. Por fin la cogí , la miré de soslayo. Me llamó la atención sus colores y la tipografía itálica de sus palabras. La leí a escondidas, la portada primero, después la contraportada, no me interesaron, la oprimí enfadado, y la coloqué de vuelta en el asiento de mi tren. Mi otra compañera de viaje nos miró sonriente, yo le devolví una sonrisa forzada, resignada y a pesar de todo educada, la hoja permaneció en silencio, olvidada, a mi lado.

.Gare de Lyon

Relato Breve escrito por Merche Postigo

“Inspiración”… Mary Carmen

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writing

Todas las tardes Tomás va hasta el contenedor amarillo de basura con su papelera cilíndrica repleta de papeles arrugados.

Qué, Tomás, ¿tampoco hoy te visitó? –le preguntó Xuso desde el cercano bar de la esquina.

Pues no. Es que la inspiración es caprichosa y no se deja ver fácilmente.

Pero, hombre, tú lo que tienes que hacer es seducirla…

¿Sí? Pues ya me dirás cómo –le dijo Tomás.

Muy sencillo, con paciencia, rapaz, con paciencia y unas gotas de albariño.

Xuso conoce a Tomás desde la infancia. Todas las mañanas Tomás bajaba al bar con su padre a comprar churros y, mientras Xuso se los ponía y el padre se bebía un carajillo, el niño se sentaba en una mesa y se quedaba absorto mirando las musarañas, luego preguntaba:

Oye, Xuso, ¿tú sabes lo que hay que hacer para ser escritor?

¡Ay, hijo! Para eso… para eso, lo que tienes que tener es inspiración.

Ahora que Tomás ya es todo un hombre, es él quien baja y sube los churros a casa, su padre ya no va al bar, tampoco bebe carajillos. Tomás mientras espera a que Xuso le sirva los churros, se sienta con un café en la misma mesa y lee un libro.

Pero… ¿qué haces con tanta lectura?

Xuso, no lo entiendes o qué. Yo quiero ser escritor.

Ay, ay, Tomás, para eso, ya sabes, se necesita inspiración.

La escena se repite a diario. Pero, estas últimas semanas Xuso anda preocupado, no ha visto a Tomás ir hasta el contenedor amarillo con su papelera cilíndrica repleta de papeles arrugados y, ni tan siquiera, ha bajado a comprar los churros. Por eso, sin pensarlo más, ha decidido ir a su casa.

Oye, Juan, qué pasa con tu hijo. No estará enfermo o algo, que hace ya días que no se deja ver.

-No, Xuso, qué va. Es que anda enamorado. Tiene una medio novia.

¡No me digas! Nuestro rapaz enamorado… Vaya, vaya, y ¿quién es la moza?

-Pues no sé bien. Apenas la he visto un par de veces, callada, delgaducha… No sé, como les gustan ahora a los jóvenes.

Xuso sonríe y vuelve a su bar. Al poco rato desde allí los ve. Tomás lleva de la mano agarrada a una chica risueña y estilizada. En la otra mano su papelera cilíndrica vacía.

Xuso –grita Tomás- ¡la encontré! Al final la encontré. Es ella… ahora sí puedo escribir.

Me alegro rapaz. Así que has sido espabilado y la has visto ¿eh?

Xuso los ve perderse al dar la vuelta a la esquina de la calle y piensa que, quizá él, alguna vez, se tropiece con una moza como aquella, pizpireta y alegre, eso sí, con más años y más kilos, y que, desde luego, a él tampoco le importaría llamarla, entre jadeos y susurros… ¡inspiración!!

inspiración escritor

Relato breve escrito por Mary Carmen

“El negro” … Pepe Marquina

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Suelto escrito por Pepe Marquina

¿Qué sensación tendría usted si un famosísimo escritor le pidiera que le escribiera una novela, y en el momento de presentarla ante el gran público, en presencia de la editorial, numerosos fotógrafos así como locutores de radio y cadenas de televisión, el firmante de la novela fuera alabado por el buen trabajo realizado, contestara a todas las preguntas de los periodistas, años de trabajo, horas dedicadas cada día, cómo se le ocurrió el argumento, cuánto dinero le ha adelantado la editorial, a cuántos idiomas se va a traducir…?

¿Qué sensación tendría usted si en medio de ese ambiente de éxito ajeno, de éxito del que firma la novela, de triunfo económico de la editorial y autor…?

¿Qué sensación tendría usted si estuviera sentado en una esquina de la última fila y nadie se dignara dedicarle una sola mirada… siendo como es, el verdadero héroe de la novela tan alabada?

Fin…

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