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“Alimentando a la familia” … José L. Recio

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.Chicago bus


Ir en autobús a trabajar me es más ventajoso que conducir porque el autobús para cerca de mi apartamento y del hospital donde trabajo como ayudante de cocinero.

Yo tengo 21 años. La mayor parte de la gente que viaja en el autobús es mayor que yo. Casi nadie habla, solo intercambiamos algunas miradas. En particular, hay un señor mayor, delgado, de pelo canoso, aunque abundante, que acapara mi atención. Usa gafas de lentes redondas sin montura y tiene aire de filósofo. Siempre está en el autobús cuando yo subo.

Ayer, una mujer joven, sus hombros cubiertos con un chal ajado, estaba sentada en el banco que hay bajo la marquesina de la parada del autobús. La mañana estaba soleada. Un niño de unos 5 años, de pelo largo y sucio, que le tapaba las orejas y le bajaba hasta los ojos, jugaba con un perrito terrier en la acera. Yo me situé de pie a la derecha de la mujer.

Un autobús llegó y paró. No era ni el mío ni el de ellos. Reanudó la marcha. Después que se fue, yo levanté los ojos y vi un hombre grueso, vestido con una camisa azul, desgastada, y pantalones de pana, que salía de un McDonald, situado al otro lado de la calle, enfrente de nosotros. Se paró de pie al lado de su camioneta y comenzó a desenvolver un bocadillo McMuffin.

—Psst— la mujer del chal chistó al niño, levantando la barbilla hacia donde estaba el hombre grueso.

El chiquillo comandó al perro, y ambos atravesaron la calle, libre de tráfico en aquel momento, corriendo. Niño y perro rondaron alrededor el hombre grueso por un tiempito hasta que el terrier dio un salto acrobático y le arrebató el bocadillo de las manos. Hecho esto, el animal salió corriendo con la comida entre sus dientes.

—Yo se lo voy a traer de vuelta— dijo el niño, mientras corría detrás del perro.

El hombre se limpió sus dedos grasosos en los pantalones.

—No te molestes, chaval, el perro ya tiene la lengua en ello— gritó, y caminó de vuelta al restaurante.

Niño Filosofia discurso del metodoEl terrier dejó caer el trofeo a los pies de su ama. Ella lo recogió y lo dividió en tres partes. Mi autobús llegó, y yo subí a él. A través de las ventanillas traseras vi que los tres, sentados en el banco, disfrutaban del bocadillo. ¡Fascinante! Pensé.

Esta mañana, antes de tomar el autobús, por capricho, fui al mismo McDonald y compré un bocadillo McMuffin. Salí y me paré en el bordillo de la acera mientras lo desenvolvía. Como ayer, la misma familia estaba bajo la marquesina de la parada del autobús, mirándome. Antes de que parpadeara tres veces, el niño y el terrier estaban a mi lado. Dado que yo ya sabía lo que buscaban, ofrecí mi bocadillo al chiquillo. Pero él lo rechazó con gesto de disgusto, y el perro orinó en mi zapato. Frustrados, ambos regresaron al lado de la mujer.

Mi autobús llegó a la parada, y yo crucé la calle justo a tiempo para tomarlo. El filósofo estaba sentado en uno de los asientos delanteros. Intercambiamos una mirada.

—Usted les interrumpió su método— dijo.

Yo me quedé helado.

El filósofo estaba leyendo un libro titulado ¨El Discurso del Método¨, de  René Descartes.

—¡Esclarecedor!— exclamé, y me abrí camino hacia el fondo del autobús.

.Filosofia Descartes

Relato Breve escrito por José Luis Recio 

*Traducción hecha por el autor del mismo cuento originalmente escrito en inglés y publicado online (fewerthan500.com/feeding-the-family) en Mayo 17, 2019.
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“El arte de preguntar” …Pepe Marquina

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Breve extracto de un artículo de Julio Collado:

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“Pensaba Sócrates que el oficio de filósofo o maestro era muy parecido al de partera que tenía su madre Fainarate.

Al igual que ella ayudaba a alumbrar a un bebé que estaba escondido, así el filósofo debía ayudar al alumno a descubrir el saber que guardaba en su interior.

Para lograrlo, se valía de preguntas, a veces de “perogrullo”, de modo que fuera el propio alumno el que ante el desconcierto, reflexionara y buscara las respuestas por sí mismo.

Como las respuestas siempre dejan flecos, provocan nuevas preguntas y así indefinidamente. Porque nunca se podrá conocer cabalmente la verdad. Un grafitero argentino lo expresó con esta frase: “Cuando sabía la respuesta, me cambiaban la pregunta”.

Es el modo de evitar el monólogo del maestro para entrar en el diálogo con el alumno; y ambos con la realidad inaprensible que los rodea. Es el arte de la mayéutica. El arte de preguntarse, el arte de nunca dar por incuestionable ninguna respuesta venga de donde venga”.

.Fainare la madre de socrates

Suelto escrito por Pepe Marquina

“La España invertebrada”… Pepe Marquina

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Anécdota textual extraída de un artículo de Julio Collado.

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En 1922, el filósofo Ortega y Gasset  reunió bajo el título “La España Invertebrada” los artículos que había ido publicando desde 1920 en el periódico El Sol. Se cuenta una anécdota sobre él y el torero El Guerra que, en su humor campechano, dice mucho de la idiosincracia española y que tanto preocupaba al filósofo. Aunque la citada anécdota otros la atribuyen a El Lagartijo y a un histólogo madrileño, no está mal recordarla.

Estaban en una recepción oficial y alguien los presentó. Al oír el torero que Ortega era filósofo, le preguntó a qué se dedicaba. Ortega le respondió que a pensar. Entonces El Guerra, con media sonrisa, exclamó:

“Ay que joderse; es que hay gente pa to”. 

Pues eso, que a Ortega le gustaba pensar,  para no contribuir a lo que Antonio Machado dejó escrito sobre España:

“De diez cabezas, nueve/ embisten y una piensa./ No extrañéis que un bruto/ se descuerne luchando por la idea”.

. guerra

Suelto escrito por Pepe Marquina

“El retrete” … Pepe Marquina

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El día 19 de Noviembre,  como todos los años,  se celebra el día mundial del retrete.

No es broma. Es su gran día. Se le reconoce la labor que desempeña. Menos mal que no habla. Cuántas cosas podría decir y cómo nos gustaría escucharlas.

Hay más de 2.500 millones de personas que no tienen la suerte de conocerlo y usarlo. Por eso se celebra este día, para recordarnos a todos los que lo usamos que somos afortunados.

También es el día mundial de la Filosofía. No sé que fue antes si el huevo o la gallina. Pero lo cierto es que el retrete y la Filosofía combinan muy bien. Es un momento íntimo en el que vaciamos el vientre y llenamos el cerebro.    Es un momento que invita a la reflexión, es un momento de pensamientos profundos, de simbiosis perfecta y de felicidad compartida.

Dia mundial del retrete

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Suelto escrito por Pepe Marquina

 

 

Con un ojo abierto

Mi manera de mirar las cosas que (me) pasan.

Multiversal

un blog de Pablo Giordano

Memorias de una princesa

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Cristian Castro Rodríguez

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