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“Ilusiones perdidas”… Pepe Marquina

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Lo intuía, lo presentía. Pero no por ello iba a dejar de tener ilusiones.

Las ilusiones no hay que perderlas, hay que cultivarlas y proyectarlas hacia el futuro, pero claro siempre y cuando tengan base del pasado o por lo menos del presente.

Llevaba tiempo detrás de ella. No queríamos juntarnos por lo mismo. Ella,  por lo que me iba a decir. Yo,  por lo que creía que iba a escuchar.

Y la escuché. Vaya si la escuché. Fue directa al corazón. Como un gancho de izquierdas. Con pasión, como todo lo que hace.

Me lo dijo con claridad. Y cuando estas cosas se dicen, hacen falta pocas palabras. A veces sin palabras.

Pero yo tenía ilusiones. Y trataba de conservarlas.

En cuanto estuve con ella, mis ilusiones, aquellas ilusiones dejaron de serlo.

Lo dicho: Ilusiones perdidas.

.ilusiones

Suelto escrito por Pepe Marquina

“Imágenes Virtuales” … Mary Carmen

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Relato breve escrito por Mary Carmen

aburrimiento

      El calor soporífero de la oficina licuaba los pensamientos de Chema. Por más que intentaba centrarse en las cifras que emanaban de la pantalla del terminal le resultaba absolutamente imposible. Su mente divagaba anodina sin centrarse en ningún aspecto en concreto. No es que tuviera problemas, no era eso. Tan sólo no podía con la monotonía de los días y el tedio de jornadas repetitivas que no le conducían a ninguna parte.

– Venga, tío, arriba ese ánimo. Tú lo que tienes que hacer es un viaje. Entra en una de las mil páginas web que ofrecen ofertas al por mayor y elige un destino. – le aconsejaba Rita desde detrás del ordenador.

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“Al principio” …. Merche Postigo

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Relato Breve escrito por Merche Postigo

Al preincipio en el ascensor

Se abrió la puerta del ascensor y nos tropezamos. Las disculpas se amontonaron sobre nuestras cabezas, flotaron en el aire y llegaron al recibidor. El portero miró hacia nuestro rincón en un intento de ayudar. ¿Ayuda interesada? Los porteros nunca hacen nada sin esperar algo a cambio, y el portero de mi casa no era una excepción. Siempre atento a todo y a todos, estaba al quite (decía el vecino del quinto aficionado a los toros y bajito) del que entraba y del que salía. Sonreía a las señoras elegantes que le daban regalos en navidad. Pero miraba por encima de su hombro a las chicas que vivían solas en él edificio. Cosas de su religión, dijo aquel día la vecina del sexto, esos no pueden ni ver ni hablar con mujeres solteras, son malditas para ellos. La puerta del ascensor se cerró y nos dejó a los dos “frente con frente”, asombrados de nuestra estupidez y con la sonrisa etrusca instala en la comisura de los labios. Quiso tocarme el hombro y ayudar al abrigo a retomar su compostura, lo rechacé con desdén. Después sentada en el salón de mi casa, me arrepentí. ¡Estaba encerrada en el ascensor!. Subí al apartamento con su mirada introducida en mi boca. Una boca que no se atrevía a cerrarse, que no salivaba, y que apenas si pudo pronunciar dos palabras, “buenas y noches”. El sonido del televisor me despertó del ensueño estirada en el sofá. Siempre la misma historia, abría la puerta y allí estaba, el terrible aparato encendido, con los deportes, con las noticias, con las series americanas o con la mierda que fuera, pero siempre encendido. Se me pasaba por la cabeza la idea de arrojarlo, tirarlo literalmente por la ventana, pero la economía no me permitía desde hacía algún tiempo hacer gestos extravagantes. ¡Estúpida mujer!, ni siquiera memorizaste el número de su apartamento. Respiré aliviada al pensar que el portero lo conocía con seguridad.
Ascensor

Fin…

“Mi amigo Julio” … Pepe Marquina

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Me envía mi amigo Julio Collado un soberbio artículo, que publica en la prensa nacional para deleite de sus lectores.

Habla de la relajación ciudadana, de esa abulia tan perfectamente engrasada desde el poder, ante hechos que claman al cielo.

Con su permiso he decidido subir a este blog un párrafo que no te deja indiferente. Si no te mueve el cuerpo, no te permitirá que descanse tu espíritu:

“Ante comportamientos políticos tan alejados de la dura realidad, es esperanzador ver cómo se va uniendo la sociedad civil a través de movimientos casi espontáneos de rabia y hartazgo. Queda ahora crear nuevas organizaciones o remover de su sopor a las tradicionales, partidos de izquierdas y sindicatos de clase, para que esos movimientos no desaparezcan como el 15M y se vaya al traste la ilusión de la lucha y crezca aún más el desencanto. Es preciso que se empiece a ver en la calle y en los medios de comunicación y en las Asociaciones a quienes creen en la POLÍTICA con mayúsculas”.

Termina citando a Machado con esos consejos que encajan muy bien en la sociedad de hoy: ” el desdeño de la política mala, que hacen trepadores y cucañistas sin otro propósito que el de obtener ganancia y colocar parientes”.

Los ejemplos los deja para cada uno de los lectores.

Suelto escrito por Pepe Marquina

Con un ojo abierto

Mi manera de mirar las cosas que (me) pasan.

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