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“La estación perdida” …Merche Postigo

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La chica de la chaqueta azul no dejaba de observarlo. A él le resultaba embarazoso sentirse observado. Se alejó del andén esperando perder la mirada de la joven, pero al cruzar los tornos metálicos la noche le sorprendió y comenzó a recordar. Era ella, la joven de la chaqueta azul, era ella, la mujer con la que había pasado los últimos cuarenta años y que ahora se difuminaba en su cabeza y desaparecía de su memoria con la velocidad del tren.

.La estación Perdida

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“Gállaras”… Pepe Marquina

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Hoy (1 de Noviembre), también me he acordado de mi padre (y de mi madre).

Recuerdo, cuando tenía 6 años, la tarde que vino mi padre del monte y me trajo casi medio saco lleno de gállaras (agallas de roble). Eran las canicas de los pobres, pero me sentí rico porque tenía muchas y podíamos jugar los amigos. Varios cientos de gállaras para mí. Las cogía a puñados y a brazadas. Fui feliz y lloré sobre ellas.

Hoy, muchos años después, he ido a los montes de Soria. He buceado entre los robles. He pasado el día buscando gállaras. Tan sólo he cogido dos docenas. He recordado el esfuerzo de mi padre para recoger cientos de gállaras y hacerme feliz. Casi medio saco. Hizo todo,  para que yo fuera feliz.

Allí, en medio del monte, he vuelto a llorar. He llorado entre robles.

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Agallas de roble. Monte Valonsadero. Soria. 1 de Noviembre de 2016. Autor: Pepe Marquina

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Suelto escrito por Pepe Marquina

“Mi abuelo” … Merche Postigo

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MI abuelo con Mi madreEran las seis de la mañana. Mi hermano mayor hablaba con el medico en el pasillo de la planta de geriatría del hospital. Yo, sentada en la sala de espera, algo distante de ellos, podía verlos pero apenas si los oía, esperaba noticias. El médico, con gesto sereno, parecía preocupado mientras explicaba a mi hermano la situación de la enferma. “Tu madre, es una mujer muy fuerte y está luchando mucho, pero no queda apenas tiempo” – creí entender. Me gustó como mi hermano se tocaba la barbilla con ademán preocupante al mismo tiempo que miraba hacia mí con extrañeza. Como si la culpa de que nuestra madre tardara tanto en morir fuera mía. Escuché un insulto, me giré y vi como mi hermano (hombre de poca paciencia y de enfado rápido pero breve) perdía los nervios. Se acercó a mí con la mirada encendida y después de un segundo de indecisión, visiblemente afectado me comunicó sus deseos. Más

Con un ojo abierto

Mi manera de mirar las cosas que (me) pasan.

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