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“La piedra” … Pepe Marquina

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“El distraído tropezó con ella.

El violento la utilizó como proyectil.

El emprendedor construyó, con ella.

El campesino cansado,  la utilizó como asiento.

Para los niños fue un juguete

David mató a Goliat.

Miguel Ángel le sacó la más bella escultura.

En todos los casos, la diferencia no estuvo en la piedra, sino en el hombre.

No existe piedra en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento”.

Anónimo.

.Piedras- Stonenhenge

Suelto “escrito” por Pepe Marquina

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“El último sms” ……..Merche Postigo

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Micro Relato escrito por Merche Postigo

El último sms

Esa noche estaba sola, abandonada al placer de saborear una refrescante cerveza. El agradable sonido del teléfono le recordó que un sms había entrado. Con algo de desánimo tomó el móvil y comprobó el mensaje:

“Antes de borrarte de mi agenda para siempre te dedico una canción Carrickfergus por Van Morrison, después de dos años de silencio que más puedo hacer, solo una reflexión –que frágil es la condición humana. Qué difícil es hacerse a la idea de que un día tu y yo no compartiéramos mi cama sino la tuya, pero todo se olvida.”

¿Qué demonios es esto? -pensó. El número no estaba en la memoria de su teléfono y no podía saber quién lo había enviado. Le pareció divertido, y dedujo que sería de alguno de sus amantes. Tan estúpido como para haberla dejado marchar sin oponer resistencia y que ahora le dedicaba una estúpida canción. Colgó el teléfono y continúo con su sabrosa cerveza.

Al rato pensó que sería interesante llamar al número y así salir de dudas. Quería saber quién era ese melancólico amante que se despedía de ella con Van Morrison. Lo reconoció tan pronto como descolgó el auricular. Era uno de esos hombres que le había dicho te quiero tiempo atrás. Lo recordó con algo de tristeza. Él le preguntó si había escuchado la canción,  ella desvió la conversación, le dijo que lo volvería a llamar tan pronto como la escuchara y que le daría su opinión. Colgó el teléfono y se quedó pensando en la posibilidad de que ese viejo amante pudiera volver.

Al día siguiente, en el desayuno, recordó la anécdota y sonrió. Se dio la ducha de costumbre y mientras se vestía escuchó un nuevo aviso de mensaje en el teléfono. Lo miró y comprobó con alegría que provenía del mismo número. Lo abrió con curiosidad y algo excitada:

“Revisando el sms me he dado cuenta que no era para ti, tu erres Marina creo recordar, lamento el error ya me pareció ayer cuando hable contigo que metí la pata, lo siento.”

Cerró el mensaje, y pensó enfadada “los hombres de verdad no envían mensajes, hablan” lo guardó y aún hoy lo tiene.

Fin ——————————-

Con un ojo abierto

Mi manera de mirar las cosas que (me) pasan.

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