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Una alfombra roja de Marrakech … Mary Carmen Caballero

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Mi mano tiembla. El olor a pólvora me marea. Veo la sangre expandirse por el pavimento y teñir de rojo la alfombra. La puñetera alfombra que compramos en el zoco de Marrakech antes de que Dani hubiese nacido.

La sangre mana a borbotones del orificio redondo de la herida, justo en el lado izquierdo, a escasos centímetros del corazón. La sangre es muy líquida, aunque yo siempre había pensado que sería densa y pastosa, pero no. Poco a poco va inundando el salón, cubriendo casi por completo la alfombra, la alfombra que nunca debimos comprar en Marrakech. Más

“Cerca de la ventana” … Merche Postigo

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..dia de lluvia

Tomas entró en el nuevo apartamento. Era tarde y estaba muy cansado. El día había sido más caótico de lo que él hubiera esperado, dadas las circunstancias. En el país se acababa de decretar el estado de emergencia. Se había despedido de los compañeros. A partir de mañana, tendría que trabajar desde casa por un largo periodo de tiempo. Hasta nuevo aviso. El director no había especificado más. A Tomas le disgustó la noticia. Justo ahora que había cruzado el puente. Arrojó el abrigo en el sofá. Estaba enfadado y el abrigo terminó su viaje en el suelo, cerca de la ventana. No lo recogió. Era marzo y el suelo aún estaba frío. El invierno estaba durando demasiado. Las nubes y el frío no parecían querer marchar a diferentes latitudes. Se acercó a la ventana y miró con cierta resignación las nubes negras que acechaban lluvia por poniente. Después fijó su interés en la calle. Una calle que él a penas conocía. Se acaba de mudar. La calle apenas daba muestras de vida. Era el primer viernes de marzo, e incluso en aquella minúscula vía tendría que haber gente en movimiento, jóvenes fumando bajo la lluvia, discutiendo en las entradas de los bares soportando el frío. Un escalofrió le recorrió la espalda. Observó a un hombre que paseaba a un simpático labrador. Hacía señales hacia su ventana. Tomas se lamentó de haber rechazado el pequeño cachorro de Bulldog azul francés que sus amigos le habían ofrecido en la fiesta de despedida. Un tierno animal, que fue devuelto a la protectora en espera de mejor acogida. A Tomas diciembre le pareció lejano. Ignoró el saludo del vecino y se sirvió una copa de vino. Tomas aún conservaba las botellas de Medoc cabernet sauvignon, destinadas a la fiesta de bienvenida. La calma empezó a hacerse un pequeño hueco en el ánimo de Tomas. Se desvistió y esbozó una tímida sonrisa al ver su reflejo en el espejo. Los boxes negros le hacían parecer más viril. Más

“En femenino”… Pepe Marquina

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.

Dice la leyenda, que parece ser que Dios tuvo alguna duda a la  hora de crear a la mujer.

Después de mucho pensar decidió tomar:

“La redondez de la luna,

las suaves curvas de las olas,

la tierna adhesión de la enredadera,

el trémulo movimiento de las hojas,

la esbeltez de la palmera,

el tinte delicado de las flores,

la amorosa mirada del ciervo,

la alegría del sol,

las gotas del llanto de las nubes,

la inconstancia del viento,

la fidelidad del perro,

la timidez de la tórtola,

la vanidad del pavo real,

la suavidad de la pluma de un cisne,

la dureza del diamante,

la dulzura de la paloma,

la crueldad del tigre,

el ardor del fuego,

la frialdad de la nieve”.

 

Lo que la leyenda cuenta a continuación es digno de otro suelto.

.feminidad

Suelto escrito por Pepe Marquina

“Pantalones negros” …Merche Postigo

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mujer de cabello rizado

Pantalones negros extraídos del fondo del armario, pantalones de otros tiempos. Blusa de poliéster, blanca, comprada en las ofertas chinas. La blusa la deja por fuera de los pantalones, trata de disimular esos quilos de más que ha ido acumulando con el paso de los años. Te sientan bien, le dicen los amigos, ella no les cree. Ahora tienes cuerpo de mujer. Tampoco le gustan los halagos. Los zapatos están viejos se ven raídos, son de tacón bajo. Es muy alta y prefiere no asustar a los contrarios. Ahora lleva el pelo suelto, rizado, tiene una ondulación loca que le cubre a veces la frente. Su pelo fue un problema en otros tiempos. Las chicas bellas tenían los cabellos lisos y la cabeza hueca. Ahora por fin le gusta su cabello rizado, no lo peina nunca; solo cuando se ducha. Las mujeres con el pelo rizado son más libres, le dice el peluquero. Ella le cree mientras continúa alisando su melena. Tampoco tiene las uñas cuidadas. Nunca se las arregla, hoy tampoco, a veces las esconde en sus bolsillos, junto a sus pañuelos. Más

“El claxon” … Pepe Marquina

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Hace unos años un psicólogo que tenía muy pocas cosas que hacer en el verano,  se entretuvo viendo las reacciones de los conductores, sólo hombres, cuando él mismo provocaba un atasco. A saber:

  • Si pasaba entre los coches una mujer con bikini, los conductores la miraban complacidos.
  • Si pasaba una mujer vestida de payaso, los conductores simplemente sonreían.
  • Si pasaba una mujer con muletas a causa de una cojera o lesión, los conductores mostraban su pena y pesar.
  • Si cruzaba entre los coches una mujer vestida con recato, los conductores tocaban el claxon.

.atasco

Suelto escrito por Pepe Marquina

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