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“En femenino”… Pepe Marquina

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Dice la leyenda, que parece ser que Dios tuvo alguna duda a la  hora de crear a la mujer.

Después de mucho pensar decidió tomar:

“La redondez de la luna,

las suaves curvas de las olas,

la tierna adhesión de la enredadera,

el trémulo movimiento de las hojas,

la esbeltez de la palmera,

el tinte delicado de las flores,

la amorosa mirada del ciervo,

la alegría del sol,

las gotas del llanto de las nubes,

la inconstancia del viento,

la fidelidad del perro,

la timidez de la tórtola,

la vanidad del pavo real,

la suavidad de la pluma de un cisne,

la dureza del diamante,

la dulzura de la paloma,

la crueldad del tigre,

el ardor del fuego,

la frialdad de la nieve”.

 

Lo que la leyenda cuenta a continuación es digno de otro suelto.

.feminidad

Suelto escrito por Pepe Marquina

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“Pantalones negros” …Merche Postigo

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mujer de cabello rizado

Pantalones negros extraídos del fondo del armario, pantalones de otros tiempos. Blusa de poliéster, blanca, comprada en las ofertas chinas. La blusa la deja por fuera de los pantalones, trata de disimular esos quilos de más que ha ido acumulando con el paso de los años. Te sientan bien, le dicen los amigos, ella no les cree. Ahora tienes cuerpo de mujer. Tampoco le gustan los halagos. Los zapatos están viejos se ven raídos, son de tacón bajo. Es muy alta y prefiere no asustar a los contrarios. Ahora lleva el pelo suelto, rizado, tiene una ondulación loca que le cubre a veces la frente. Su pelo fue un problema en otros tiempos. Las chicas bellas tenían los cabellos lisos y la cabeza hueca. Ahora por fin le gusta su cabello rizado, no lo peina nunca; solo cuando se ducha. Las mujeres con el pelo rizado son más libres, le dice el peluquero. Ella le cree mientras continúa alisando su melena. Tampoco tiene las uñas cuidadas. Nunca se las arregla, hoy tampoco, a veces las esconde en sus bolsillos, junto a sus pañuelos. Más

“El claxon” … Pepe Marquina

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Hace unos años un psicólogo que tenía muy pocas cosas que hacer en el verano,  se entretuvo viendo las reacciones de los conductores, sólo hombres, cuando él mismo provocaba un atasco. A saber:

  • Si pasaba entre los coches una mujer con bikini, los conductores la miraban complacidos.
  • Si pasaba una mujer vestida de payaso, los conductores simplemente sonreían.
  • Si pasaba una mujer con muletas a causa de una cojera o lesión, los conductores mostraban su pena y pesar.
  • Si cruzaba entre los coches una mujer vestida con recato, los conductores tocaban el claxon.

.atasco

Suelto escrito por Pepe Marquina

“Sueños de alterne”… Mary Carmen

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mujer tras la puerta

          Es la primera vez. Todas han tenido una primera vez. Desde el otro lado también hay una primera vez. Bloquear el pasado, sin una mirada de recelo, ni de nostalgia. El día de la entrevista Olga se sintió cohibida, un sudor frío le recorrió las manos y hasta la voz le temblaba un poco. Sin embargo, ahora el absoluto convencimiento de que esta es la salida más rápida y eficaz le hace tomar aplomo.

Mientras espera analiza los objetos de su alrededor, todo dispuesto bajo un orden milimétrico de decoración en serie, cara pero sin personalidad, propia de los hoteles lujosos. Se mira de pie frente al espejo y su figura reflejada le devuelve la imagen de una mujer atractiva, vestida de lencería de encaje negro. Una completa extraña. Algo nerviosa, sin saber muy bien qué hacer, se asoma a la ventana y ve una amplia avenida repleta de coches con árboles a ambos lados. En ese momento, llaman a la puerta. Se gira un poco indecisa y abre. Su primer cliente acaba de llegar. Más

“Contagios” V …Texto colectivo a 18 manos

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Quinto Relato de la serie “Contagios” Escrito por Mary Carmen

Tom Wesselmann-Monica con las piernas cruzadas

 

ES LA PRIMERA VEZ. Todas han tenido una primera vez. Desde el otro lado también hay una primera vez. Bloquear el pasado, sin una mirada de recelo, ni de nostalgia. El día de la entrevista Olga se sintió cohibida, un sudor frío le recorrió las manos y hasta la voz le temblaba un poco. Pero lo consiguió y el trabajo es suyo. El absoluto convencimiento de que esta es la salida más rápida y eficaz le hace tomar aplomo. Más

“Sin Rostro II” ….Merche Postigo

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Relato Breve escrito por : Merche Postigo

…..

Fernando Botero. La toiletteJeny tenía un nuevo contacto en su teléfono móvil. Un número desconocido.

Aburrida de no ser querida, asqueada por no ser amada, Jeny vivía convencida de que nadie la valoraba. Ella estaba siempre ahí. Disponible para todo y para todos. Resolviendo dudas y ofreciendo favores. Pero no la amaban. Y ella quería ser amada.   Jeny quería, necesitaba y anhelaba ser amada por esas otras cosas que tenía.

Quería ser amada por ese enorme culo que la precedía. Jeny tenía las posaderas más grandes de la comunidad. Unas posaderas que le permitían sentarse siempre bien equilibrada. Tan confortable. Jeny también deseaba que la amasen por sus cortas piernas. Esas dos cositas tan ligeras que se activaban en los paseos, dejando al descubierto su enorme culo y que permitían a Jeny ser la primera en llegar y en encontrar al menos dos asientos libres donde apoyar su culo con elegante equilibrio. Más

“Sin Rostro” … Merche Postigo

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Relato Corto escrito por Merche Postigo

Fernando Botero. La toiletteJeny tenía un nuevo contacto en su teléfono móvil. Un número desconocido.

Aburrida de no ser querida, asqueada por no ser amada, Jeny vivía convencida de que nadie la valoraba. Ella estaba siempre ahí. Disponible, disponible para todo y para todos. Resolvía dudas y ofrecía favores. Pero no la amaban. Y ella quería ser amada. No deseaba ser querida por su gran capacidad resolutiva. Jeny siempre ayudaba a resolver los problemas de otros. Era muy querida por sus aportaciones constantes a los servicios de la comunidad. Pero ella quería, necesitaba y anhelaba ser amada por esas otras cosas que tenía. Quería se amada por ese enorme culo que la precedía. Jeny tenía las posaderas más grandes de la comunidad. Unas posaderas que le permitían sentarse siempre bien equilibrada. Tan confortable. Jeny también deseaba que la amasen por sus cortas piernas. Esas dos cositas tan ligeras que se activaban en los paseos,  dejando al descubierto su enorme culo y que permitían a Jeny ser la primera en llegar y en encontrar al menos dos asientos libres donde apoyar su culo con elegante equilibrio.
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