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“Orinar” …Pepe Marquina

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Las cosas están cambiando. Y algunas van a peor.

Resulta que ha salido ahora una ley por la cual, en algunas playas no se podrá orinar. ¡Qué vergüenza! ¿Dónde ha quedado la libertad de evacuar?

Yo creo que esta directriz debería haber salido en Enero que es cuando todos programamos las vacaciones.  Y te vas mentalizando. Muchos han disfrutado ya de la playa y han sido afortunados. Me parece injusto. Otros lo están haciendo ahora y no les pilla dicha norma. Pero ¿qué va a pasar cuando a partir del 15 de Julio entre esa norma en funcionamiento?

Hay muchas devoluciones de billetes y muchas familias no van a ir a la playa. Es como si un día antes de las vacaciones te quitan la “barra libre”.

Nunca será lo mismo ir de vacaciones a la playa y no poder orinar allí mismo. A pie de arena. In situ.

.Orinar - Niños en la playa Joaquin sorolla

Suelto escrito por Pepe Marquina

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“Molestando a las palomas” …Merche Postigo

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.Molestando Palomas - Mujer - Lei Silva

Los domingos voy a pasear con mi marido y su hijo. Mi marido estuvo casado antes de conocernos, yo también. Su hijo tiene cinco años. Ayer era domingo y salimos temprano hacia el parque. Mi marido llevaba pantalones caquis, unos cómodos chinos. Estamos en verano y mi marido se había puesto una camisa blanca, de lino, muy fresca. Había dejado los dos últimos botones sueltos, mostrando sus escasos pelos pectorales. Mi marido tiene muchas manías y esta, la de dejar su pecho a la vista de todos, es su preferida. A mí me recuerda a un legionario trasnochado. Con resignación y cariño le cerré el penúltimo botón, después le di un beso de regalo en la mejilla, que él me agradeció con una sonrisa, y comenzamos el paseo por el parque. El hijo de su anterior esposa, revoloteó a nuestro alrededor todo el tiempo que duró el paseo. El niño cumplió cinco años el Mayo pasado. Cinco años es una edad difícil de manejar, para mí una edad insoportable, yo no tengo hijos. EL niño llevaba los pantalones iguales a los de su padre, un tono más oscuro, conjuntados con una camiseta lacoste amarilla, que su madre le había regalado. La mujer de mi marido compra siempre las camisetas en Francia cuando visita a su familia. El hijo de mi marido desciende de los doce pares de Francia, o eso dice su madre. Ahora ella vive en Carabanchel. Más

“Gerardo” … Pepe Marquina

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Hace unos años en los pueblos de España nos divertíamos formando dos equipos de tres o cuatro jugadores cada uno. Al equipo que le tocaba “pararla” se ponía en fila, de forma que el primero se colocaba de espaldas a la pared y se le llamaba “madre”. Los demás se agachaban apoyándose sobre el primero y ponían la cabeza entre las piernas del compañero anterior. Se formaba una fila de niños agachados.

Los jugadores del equipo contrario saltaban uno por uno encima de ellos llegando lo más adelante para que cupieran todos. El primero que saltaba cantaba eso de “Churro, manga, mediamanga, manga entera” y colocaba su mano derecha sobre la otra mano (churro), su muñeca (manga), su codo (media manga) o su hombro (manga entera).

 

El último de los agachados que era el que más peso llevaba tenía que adivinar dónde se había colocado la mano el primer jugador del equipo contrario.

Recuerdo un niño veraneante, algo rubiales y larguirucho,  que venía los veranos al pueblo. Le gustaba mucho este juego y siempre participaba. En una ocasión él señaló “media manga” y el equipo contrario dijo “manga entera”. Se entabló una discusión entre los dos equipos que  hubo más que palabras. Intervino hasta el alcalde. Este niño dijo que por tan poca tela de diferencia no quería ni discutir, ni jugar y que ya no volvería más al pueblo.  Y no volvió. Recuerdo que le llamábamos Gerardo “el picao”.

.media manga

Suelto escrito por Pepe Marquina

“Maniquíes” …Merche Postigo

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.Maniquies - Merceia

La casa que habían alquilado mis padres tenía, justo debajo, una mercería. La mercería se iluminaba cada día a las nueve de la mañana. Era una tienda pequeña. Demasiado coqueta para el barrio donde nos habíamos venido a vivir. Tenía estanterías blancas, metálicas, que lucían muy bien con unos llamativos faldones con volantes, estampados de ramos de rosas rojas y mimosas amarillas bordadas. La propietaria era una mujer de edad indefinida que lucía en el cabello algunas líneas blancas, se peinaba siempre con una coleta recogida en la nuca que adornada con los abalorios que vendía en la mercería. Mi mama decía que así promocionaba sus productos. Yo nunca entendí que quería decir eso, tampoco me importaba. Me gustaba la mercería, y su dueña era amable conmigo.

. Más

“Mi padre” …Pepe Marquina”

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Hoy, 3 de Julio mi padre cumpliría años. Todo lo que soy se lo debo a él. Me enseñó lo que era la disciplina y me dijo que con la voluntad se consigue todo en la vida. Me enseñó a amar el esfuerzo y a no regatear sacrificios. Siempre me regaló los mejores consejos. Tuve la suerte de tenerle como padre y creo que no le defraudé como hijo.

Este cuento, en el que los dos somos protagonistas, nos hacía llorar a los dos cada vez que lo leíamos. Pero yo era muy feliz con sus lágrimas azules. Hoy, todas mis lágrimas son  para él.

Mi Padre lagrimas

 

No me gustaba limpiarme. Pero mis lágrimas, aquellas lágrimas, aceitunadas y espesas, después de recorrer el candoroso rostro sin ninguna dificultad, saltaban gozosas desde la mandíbula inferior y caían casi verticales, para estrellarse sobre el suelo reseco y polvoriento. El recorrido era escaso, sin embargo, cuando llegaban a tierra, salpicaban.

Mi padre ya no sacaba el pañuelo de cuadros blancos y azules para empapar mis lágrimas, pues yo comenzaba a correr en cuanto él hacía intención de meter su mano en el bolsillo. Lágrimas y más lágrimas con un destino equivocado. Más

“Ajuntar”… Pepe Marquina

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Me acuerdo con mucha frecuencia de cuando éramos pequeños.

Siempre había alguno de los amigos que le decía a otro, delante de todos, que no le ajuntaba.

Y el amigo se quedaba triste. Incluso se le marginaba y se quedaba solo.

Pero hete aquí, que el padre del marginado le compraba una bicicleta nueva a su hijo.

Al día siguiente se le readmitía en el grupo. A ver si se me entiende: era ajuntado de nuevo, o sea,  reajuntado.

Nos pasábamos la infancia ajuntando y desajuntado.

 Yo creía que esto sólo pasaba en la infancia.

.ajuntar

Suelto escrito por Pepe Marquina

“Parada intermedia” …Matilde Tricarico

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Parada Intermedia-El tren a ninguna parte

El lento serpentear del tren me aleja de mi punto.

La estación que dejé atrás hace cinco minutos estaba irreconocible. Los asientos de hierro corroídos. La marquesina con su letrero luminoso cubierto de enredaderas secas dejaba poca visibilidad al andén. Las sombras y el viento implacable, por un segundo, me habían empujado a darme la vuelta. En cambio, subí, con cierta fatiga. Al poco de estar en el vagón, inquieto de tanto silencio, miro el reloj recuerdo de mi padre. Las agujas se han parado. Intento darle la cuerda, inútilmente. Incómodo, los glúteos aplastados sobre los asientos de madera astillada como en los trenes del “Far West”, me pregunto si he hecho lo mejor. Más

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