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“Gerardo” … Pepe Marquina

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Hace unos años en los pueblos de España nos divertíamos formando dos equipos de tres o cuatro jugadores cada uno. Al equipo que le tocaba “pararla” se ponía en fila, de forma que el primero se colocaba de espaldas a la pared y se le llamaba “madre”. Los demás se agachaban apoyándose sobre el primero y ponían la cabeza entre las piernas del compañero anterior. Se formaba una fila de niños agachados.

Los jugadores del equipo contrario saltaban uno por uno encima de ellos llegando lo más adelante para que cupieran todos. El primero que saltaba cantaba eso de “Churro, manga, mediamanga, manga entera” y colocaba su mano derecha sobre la otra mano (churro), su muñeca (manga), su codo (media manga) o su hombro (manga entera).

 

El último de los agachados que era el que más peso llevaba tenía que adivinar dónde se había colocado la mano el primer jugador del equipo contrario.

Recuerdo un niño veraneante, algo rubiales y larguirucho,  que venía los veranos al pueblo. Le gustaba mucho este juego y siempre participaba. En una ocasión él señaló “media manga” y el equipo contrario dijo “manga entera”. Se entabló una discusión entre los dos equipos que  hubo más que palabras. Intervino hasta el alcalde. Este niño dijo que por tan poca tela de diferencia no quería ni discutir, ni jugar y que ya no volvería más al pueblo.  Y no volvió. Recuerdo que le llamábamos Gerardo “el picao”.

.media manga

Suelto escrito por Pepe Marquina

“Maniquíes” …Merche Postigo

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.Maniquies - Merceia

La casa que habían alquilado mis padres tenía, justo debajo, una mercería. La mercería se iluminaba cada día a las nueve de la mañana. Era una tienda pequeña. Demasiado coqueta para el barrio donde nos habíamos venido a vivir. Tenía estanterías blancas, metálicas, que lucían muy bien con unos llamativos faldones con volantes, estampados de ramos de rosas rojas y mimosas amarillas bordadas. La propietaria era una mujer de edad indefinida que lucía en el cabello algunas líneas blancas, se peinaba siempre con una coleta recogida en la nuca que adornada con los abalorios que vendía en la mercería. Mi mama decía que así promocionaba sus productos. Yo nunca entendí que quería decir eso, tampoco me importaba. Me gustaba la mercería, y su dueña era amable conmigo.

. Más

“Mi padre” …Pepe Marquina”

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Hoy, 3 de Julio mi padre cumpliría años. Todo lo que soy se lo debo a él. Me enseñó lo que era la disciplina y me dijo que con la voluntad se consigue todo en la vida. Me enseñó a amar el esfuerzo y a no regatear sacrificios. Siempre me regaló los mejores consejos. Tuve la suerte de tenerle como padre y creo que no le defraudé como hijo.

Este cuento, en el que los dos somos protagonistas, nos hacía llorar a los dos cada vez que lo leíamos. Pero yo era muy feliz con sus lágrimas azules. Hoy, todas mis lágrimas son  para él.

Mi Padre lagrimas

 

No me gustaba limpiarme. Pero mis lágrimas, aquellas lágrimas, aceitunadas y espesas, después de recorrer el candoroso rostro sin ninguna dificultad, saltaban gozosas desde la mandíbula inferior y caían casi verticales, para estrellarse sobre el suelo reseco y polvoriento. El recorrido era escaso, sin embargo, cuando llegaban a tierra, salpicaban.

Mi padre ya no sacaba el pañuelo de cuadros blancos y azules para empapar mis lágrimas, pues yo comenzaba a correr en cuanto él hacía intención de meter su mano en el bolsillo. Lágrimas y más lágrimas con un destino equivocado. Más

“Ajuntar”… Pepe Marquina

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Me acuerdo con mucha frecuencia de cuando éramos pequeños.

Siempre había alguno de los amigos que le decía a otro, delante de todos, que no le ajuntaba.

Y el amigo se quedaba triste. Incluso se le marginaba y se quedaba solo.

Pero hete aquí, que el padre del marginado le compraba una bicicleta nueva a su hijo.

Al día siguiente se le readmitía en el grupo. A ver si se me entiende: era ajuntado de nuevo, o sea,  reajuntado.

Nos pasábamos la infancia ajuntando y desajuntado.

 Yo creía que esto sólo pasaba en la infancia.

.ajuntar

Suelto escrito por Pepe Marquina

“Parada intermedia” …Matilde Tricarico

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Parada Intermedia-El tren a ninguna parte

El lento serpentear del tren me aleja de mi punto.

La estación que dejé atrás hace cinco minutos estaba irreconocible. Los asientos de hierro corroídos. La marquesina con su letrero luminoso cubierto de enredaderas secas dejaba poca visibilidad al andén. Las sombras y el viento implacable, por un segundo, me habían empujado a darme la vuelta. En cambio, subí, con cierta fatiga. Al poco de estar en el vagón, inquieto de tanto silencio, miro el reloj recuerdo de mi padre. Las agujas se han parado. Intento darle la cuerda, inútilmente. Incómodo, los glúteos aplastados sobre los asientos de madera astillada como en los trenes del “Far West”, me pregunto si he hecho lo mejor. Más

“Con sangre” …Pepe Marquina

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Todos sabemos que grandes cirujanos aprendieron de su padre el manejo del bisturí en la mesa de operaciones. Con discreción y sin alharacas.

Conozco un panadero que hace maravillas con la masa. Aprendió a pie de horno la función de elaborar el pan nuestro de cada día. Visitaba a su progenitor desde su más tierna infancia, a horas intempestivas. No hay documentos que lo atestigüen ni explotación infantil que se denuncie.

Si en los toros hay tradición de que los padres lleven a sus hijos al albero para que vean lo que es jugarse la vida, si es tradición ver torear al progenitor apenas nacidos, si es tradición poner en peligro la vida del torero y por derivación al bebé de cinco meses, se demuestra que la afición, que con sangre entra, nace en la arena mucho antes de poder pisarla.

Yo también creo que Fran debería haber esperado a que el bebé cumpliera los doce meses.

Con sangre.

Suelto escrito por Pepe Marquina

“La guardería”…Pepe Marquina

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Tengo una vecina que trabaja en una guardería.

Hace seis meses tuvo un niño y puedo garantizar que es precioso y se merece todo mi cariño y toda la atención de la madre.

Cuando se incorporó a trabajar solicitó a la directora llevar a su niño a la guardería donde ella trabaja.

La directora, por un montón de razones, le dijo que no podía admitir a su hijo ni pagando la cuota debida. No había plaza.

Ha tenido que coger una mujer para cuidarlo y le paga la mitad del sueldo que gana en la guardería.

No ve a su niño en todo el día. Ha dejado de darle el pecho.

A ella le gustaría tener un trabajo donde pudiera llevar a su hijo y…  poder darle el pecho.

.La guarderia

Suelto escrito por Pepe Marquina

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