Suelto escrito por Pepe Marquina

Todos pasamos en la vida por este triplete.

Cuando eres niño todos te llaman con el diminutivo haciéndonos eco de nuestros pocos años y de la ternura que emanamos: Pepito, Pablito, Albertito, Juanito, Luisito, Laurita.

El tiempo transcurre y llega un momento en que uno pierde la inocencia y la terminación de ese nombre disminuido y comienzan a llamarte por tu nombre de pila para demostrarte que ya no eres aquel niño que encantabas a todos:  Pepe, Pablo, Alberto, Juan, Luis, Laura.

Siguen pasando los años y  la vida va moldeando tu personalidad, haces unos estudios, quizás un máster, a lo mejor consigues trabajo, incluso un buen puesto en una empresa o en la Administración y todos te anteponen el Don delante del nombre real, del nombre de pila y te tratan con respeto, a veces admiración, incluso en ocasiones  con miedo: Don José, Don Alberto, Don Juan, Don Luis, Doña Laura.

Fin …