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“Esperando a Gael” … Merche Postigo

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Esperando a Roman - Manos de anciana

Sentada en el sillón, erguida y abatida con las manos cruzadas en el regazo, María Rosa paliaba el dolor de espalda esperando a Gael. Mientras tanto, su hija, sentada en el sofá, mantenía un libro entre sus mano y fingía que leía.

María Rosa se estaba recuperando a duras penas de una grave operación. Sus ochenta y seis años conservaban fuerzas e ilusión para salir adelante, al menos unos cuantos años más, decía ella con cierto miedo.

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“Gállaras”… Pepe Marquina

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Hoy (1 de Noviembre), también me he acordado de mi padre (y de mi madre).

Recuerdo, cuando tenía 6 años, la tarde que vino mi padre del monte y me trajo casi medio saco lleno de gállaras (agallas de roble). Eran las canicas de los pobres, pero me sentí rico porque tenía muchas y podíamos jugar los amigos. Varios cientos de gállaras para mí. Las cogía a puñados y a brazadas. Fui feliz y lloré sobre ellas.

Hoy, muchos años después, he ido a los montes de Soria. He buceado entre los robles. He pasado el día buscando gállaras. Tan sólo he cogido dos docenas. He recordado el esfuerzo de mi padre para recoger cientos de gállaras y hacerme feliz. Casi medio saco. Hizo todo,  para que yo fuera feliz.

Allí, en medio del monte, he vuelto a llorar. He llorado entre robles.

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Agallas de roble. Monte Valonsadero. Soria. 1 de Noviembre de 2016. Autor: Pepe Marquina

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Suelto escrito por Pepe Marquina

“Carta de mi padre a mi hija” …Pepe Marquina

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Querida Sarita: Si algún día estudias Medicina y tienes la posibilidad de ejercer el noble ejercicio de curar a los enfermos, además de felicitarte, te diré que será para mí una de las mayores alegrías, aunque no pueda verlo. Más

“Mi padre” …Pepe Marquina”

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Hoy, 3 de Julio mi padre cumpliría años. Todo lo que soy se lo debo a él. Me enseñó lo que era la disciplina y me dijo que con la voluntad se consigue todo en la vida. Me enseñó a amar el esfuerzo y a no regatear sacrificios. Siempre me regaló los mejores consejos. Tuve la suerte de tenerle como padre y creo que no le defraudé como hijo.

Este cuento, en el que los dos somos protagonistas, nos hacía llorar a los dos cada vez que lo leíamos. Pero yo era muy feliz con sus lágrimas azules. Hoy, todas mis lágrimas son  para él.

Mi Padre lagrimas

 

No me gustaba limpiarme. Pero mis lágrimas, aquellas lágrimas, aceitunadas y espesas, después de recorrer el candoroso rostro sin ninguna dificultad, saltaban gozosas desde la mandíbula inferior y caían casi verticales, para estrellarse sobre el suelo reseco y polvoriento. El recorrido era escaso, sin embargo, cuando llegaban a tierra, salpicaban.

Mi padre ya no sacaba el pañuelo de cuadros blancos y azules para empapar mis lágrimas, pues yo comenzaba a correr en cuanto él hacía intención de meter su mano en el bolsillo. Lágrimas y más lágrimas con un destino equivocado. Más

“Con sangre” …Pepe Marquina

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Todos sabemos que grandes cirujanos aprendieron de su padre el manejo del bisturí en la mesa de operaciones. Con discreción y sin alharacas.

Conozco un panadero que hace maravillas con la masa. Aprendió a pie de horno la función de elaborar el pan nuestro de cada día. Visitaba a su progenitor desde su más tierna infancia, a horas intempestivas. No hay documentos que lo atestigüen ni explotación infantil que se denuncie.

Si en los toros hay tradición de que los padres lleven a sus hijos al albero para que vean lo que es jugarse la vida, si es tradición ver torear al progenitor apenas nacidos, si es tradición poner en peligro la vida del torero y por derivación al bebé de cinco meses, se demuestra que la afición, que con sangre entra, nace en la arena mucho antes de poder pisarla.

Yo también creo que Fran debería haber esperado a que el bebé cumpliera los doce meses.

Con sangre.

Suelto escrito por Pepe Marquina

“Niños del agua”… Mary Carmen

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bathingApenas sobrevivían unos segundos después de abandonar el líquido amniótico si no los sumergían rápido en agua. Al principio los niños morían irremediablemente porque a nadie se le ocurrió pensar que la única forma de salvarlos era ahogarlos. Pero, desde que una vez a alguna matrona avispada se le ocurrió la feliz idea, de forma un tanto instintiva, de meter con rapidez a uno de estos niños en cualquier líquido, los niños lograron vivir. Como ella, Marina. Más

“Desatando nudos” …Merche Postigo

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No tires de esa cuerda que lleva nudo”- dijo la madre, dando así por terminada la recién iniciada conversación de la noche. Sonriente y altiva miró al chaval, su hijo pequeño, un tonto inocente y bravucón que sin atender a las advertencias de su progenitora, continuaba bufoneando con las historias de la familia. Esas anécdotas divertidas, a veces atolondradas pero todas acaecidas en los tiempos en que las cuerdas no tenían nudos y los niños eran felices viviendo. Los tiempos cuando los hermanos se atropellaban por el estrecho pasillo del diminuto apartamento alquilado sin apenas espacio para odiar. Ellos eran jóvenes recién casados y disfrutaban con su prole y los juegos. Entonces nadie recriminaba. Ahora, agrandados los años y los pasillos, los reproches, las censuras y los comentarios hirientes se habían hecho fuertes en sus vidas y las flechas envenenadas iban directas al corazón, sin compasión. Por eso anoche nadie pronunció palabra. Tenían miedo, ¿miedo de los nudos? Habían olvidado cómo desatarlos y dejaron que el momento pasara sin más. Yo creo que todos, incluida la madre, lamentaron no haber tirado de la cuerda, desatando nudos.

desatando nudos

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Micro Relato escrito por Merche Postigo

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