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“La señora del perrito” …Antón Chejov

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***UNO ***

.La señora del perrito

Un nuevo personaje había aparecido en la localidad: una señora con un perrito. Dmitri Dmitrich Gurov, que por entonces pasaba una temporada en Yalta, empezó a tomar algún interés en los acontecimientos que ocurrían. Sentado en el pabellón de Verney, vio pasearse junto al mar a una señora joven, de pelo rubio y mediana estatura, que llevaba una boina; un perrito blanco de Pomerania corría delante de ella. Más

“Callejeros”… Pepe Marquina

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.

Parece ser que era un perro callejero, de estos que a veces están famélicos, desaseados, y poco agradables a la vista. Esos perros que cuando se acercan a nosotros buscando cariño, hacemos lo posible para que se alejen evitando que nos contagien enfermedades.

Era un perro callejero el que vagaba  por una calle. Al pasar junto a un contenedor de basura vio a un niño recién nacido. Lo cogió con su boca y se acercó a la casa más cercana. Lo dejó en el suelo. Arañó la puerta con las patas para hacer ruido. Ladraba con urgencia. Abrieron la puerta.

El niño lo llevaron al hospital. El niño está vivo.

¿Por qué les llaman “perros” a estos animales?.  Y encima Callejeros.

.Perros callejeros

Suelto escrito por Pepe Marquina

 

 

“El baile de los cuchillos” … Pepe Marquina

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Suelto escrito por Pepe Marquina

En el último relato cuento la historia de un perro fiel a un dueño sin escrúpulos. Este es un extracto:

Pero un día no me dejaron entrar en la casa. No sabía el motivo. Pronto descubrí que ya no había ovejas ni cabras. El dueño las había vendido todas y por tanto no necesitaba mis servicios. Me pagó cerrándome la puerta. Cojo, hambriento y abandonado. La muerte por inanición terminaría con mi vida y eso el dueño lo sabía. Yo cuidé durante muchos años de sus cabras y de sus ovejas, pero no fue suficiente para seguir comiendo lo que les sobraba.

Me quedé junto a la puerta de la casa donde había entrado tantos años. Cuando se abría me tenía que alejar, porque patadas y piedras me perseguían. Muchas veces me quedaba dormido delante de la puerta soñando con las ovejas y las cabras. Soñaba que llegaban a casa y yo salía a recibirlas. Soñaba que me arrojaban las sobras de la comida y podía alimentarme. Soñaba con el tintineo de los cencerros…

Soñaba con el tintineo de los cencerros y sin embargo no había escuchado durante la noche el sonido de la hiriente lluvia que caía sobre mi cuerpo como un baile de cuchillos. Me despertaba empapado de agua y herido por el mordisco del viento que anticipaba mi irremisible final“.

Fin…

“Contagios” I I … Texto colectivo a 18 manos

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Segundo Relato de la serie “Contagios” Escrito por Lucía Dalmau

Mujer con perro

 

 ¿QUÉ SE YO QUÉ ES EL AMOR O SI TE QUIERO O NO?.No me mires con esa cara de perrito abandonado. No lo sé. Fuera. Cada vez que te acercas, la inercia me lanza sobre ti. Aire ¿No era lo que querías mientras corrías en el parque huyendo de mí para que no te encontrara? Pero te has asustado ¿Verdad? Y me has encontrado persiguiendo tu prodigioso olfato en el escondite donde nos conocimos, detrás de este árbol desnudo. ¿Lo recuerdas? Ese día luché por ti entre todas esas mujeres que revoloteaban a tu alrededor. Todavía no sé por qué yo. Supongo que te oliste que era una presa fácil.

Más

“El puente” …Pepe Marquina

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Sueltos de : Pepe Marquina 

Íbamos de paseo. Llegamos al río y había que pasar el puente. El puente era muy largo. Desde el inicio vimos que venía un señor con un perro.

Comenzamos a mirar al perro y el perro nos miraba a nosotros. Seguimos avanzando.

Llegamos al centro del puente. Por alguna extraña razón nos detuvimos frente a ellos. El dueño hablaba por teléfono. El perro nos miraba a los dos de arriba abajo como si nos estuviera midiendo. Ella, muy lista, se fue escondiendo detrás de mí. Se diluyó. Al final el perro y yo nos quedamos frente a frente, sosteniendo las miradas. Sentimos una atracción injustificada el uno por el otro. Fue un reto entre desiguales.

Cuando el dueño dejó de hablar por teléfono y viendo el mano a mano que sosteníamos el perro y yo, en vez de seguir caminando se dispuso a quitarle la correa.

– Por favor, no lo suelte -le supliqué.

– Es que cuando no tiene la correa piensa mejor y es más decidido en sus acciones -me contestó.

Le imploré que no separara la correa del cuello del perro, pero no me hizo caso…

Estoy muy agradecido al doctor Lema y a todo su equipo. Gracias a su buena actuación las señales apenas son perceptibles.

Fin…

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