Micro Relato escrito por: Pepe Marquina

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EL maniqui de copiloto     ¿Quién no ha utilizado alguna vez un maniquí, como copiloto del coche,  para poder ir por un carril exclusivo para los coches de dos ocupantes como mínimo? Pues todos, lo que pasa es que no hay estadísticas ni ganas de hacerlas.

Todos sabemos que la Benemérita está muy atenta y no se le pasa una. ¿Qué ocurrió esta vez? El inteligente conductor lo tenía todo muy bien estudiado. La maniquí era guapa, con gafas de pasta, bien vestida, con el cinturón de seguridad sobre ella por si surgía un frenazo brusco. Todo estaba bien estudiado. ¿Qué le falló al conductor?

La Benemérita fue más inteligente. Comprobó todos los detalles después de muchos kilómetros recorridos. Estuvo a punto de llegar a destino el conductor. Pero los vigilantes se dieron cuenta que la maniquí no era la mujer perfecta para el engaño. Notaron un leve error, apenas perceptible para los mundanos, pero no para la Guardia Civil.  La maniquí no movía los labios, no articulaba palabras, no movía la mandíbula, no gesticulaba con las manos, no contraía los músculos de la cara para cuestionar,  reprochar, o dar órdenes al conductor. Ahí estuvo la clave: la mujer maniquí no hablaba. No podía ser verdad. Sería maniquí, pero no mujer.

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