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“Interpretaciones”…Pepe Marquina

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Suelto escrito por Pepe Marquina

ESCENA:

Era una tarde muy fría de noviembre, pongamos que de los años 50. Salía por la puerta del mejor hotel de Nueva York una familia blanca en espera de montar en el taxi que el portero negro había solicitado para ellos unos minutos antes. A la hija de 6 años se le escapó el sombrero volado por el aire; la niña salió disparada hasta la carretera cuando estaba a punto de cruzar un autobús. El portero negro, con muchos reflejos, se lanzó a la calle, cogió a la niña y la devolvió a la acera.

– La esposa del portero se puso muy furiosa diciéndole que había arriesgado la vida por una niña alocada, siendo que él tenía esposa e hijos que le necesitaban.

– Su hermano le reprobó la acción por ser una niña blanca, ya que “si tienes que salvar a alguien, que sea de los nuestros”.

– El director del hotel dijo que fue un acto altruista y esa Navidad le recompensó con una sabrosa gratificación.

– Un sacerdote oyó la historia y la calificó de heroica en el sermón dominical.

Fin…

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“Potasio”… Pepe Marquina

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Suelto escrito por Pepe Marquina

Hace unos días estuve viendo un interesante partido de baloncesto.

En un determinado momento se acercó un jugador a la grada para pedirle a su hermana que le diera algo de comer porque notaba bajón de azúcar. Yo que tenía un donuts en la mano, a punto de hincarle el diente, se lo ofrecí. A partir de ese momento fue la estrella del equipo.

Alves y el PotasioEl otro día en un partido de futbol, un jugador, probablemente necesitado de potasio, y debido a que circulaba por la banda contraria a su banquillo, pidió a la grada más cercana si alguien tenía pastillas de potasio, -notaría un bajón- o algún alimento que tuviese alta concentración.

Lo que es la solidaridad. Un espectador dispuesto a comerse un plátano, prefirió no hacerlo para que los niveles de potasio de un jugador del equipo contrario se equilibrasen y no sufriera un bajón o males mayores. Le hizo llegar el plátano al jugador, con tan mala suerte que cuando se lo entregaron en mano, se le cayó al suelo. En ese momento, mala suerte otra vez, las cámaras de televisión recogieron la imagen del plátano en el suelo. Todos hablaban de insultos y racismo contra ese jugador, experto en dramaturgia.

La verdad fue que ese jugador, presto, se comió el plátano para recuperar sus niveles de potasio y poder seguir jugando. Lo que no gustó al público fue que la piel del plátano quedara sobre el césped. ¡Cómo somos!

Fin …

Con un ojo abierto

Mi manera de mirar las cosas que (me) pasan.

Multiversal

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Memorias de una princesa

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