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“La calma” de Raymod Carver

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Reseña del relato breve de Raymond Carver “La calma”

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La Calma de Raymond Carver

Tal y como dijo R. Carver  (I) “El relato corto me enganchó de tal manera que no hubiera podido librarme de él aunque hubiera querido. Y no quise” Así me sucedió a mí. Cuando leí por primera vez un cuento de Carver, no pude parar de leer.  Me enamoré de la agilidad con la que fluían las palabras, me despertó la curiosidad sus primeras frases, simplemente me gustó el sentido de la belleza tan cotidiana con la que representaba a sus personajes y sus escenas, y sobre todo me hipnotizaron  sus inesperados finales. Más

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“Principiantes” ……. Carver en estado puro

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Principiantes

o

De qué hablamos cuando hablamos de amor

Carver o Gordon Lish

Esta vez quiero comparar los dos relatos que dan nombre a los libros.

“Principiantes”  de Raymond Carver Fotografia de Raymond Carver

Fotografia de Gordon Lish

“De qué hablamos cuando hablamos de amor” de Gordon Lish. Más

“Stuck in Love” …… La Pelicula

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un-invierno-en-la-playa-trailer

Viernes por la tarde, verano, nada que hacer y mucho calor. La combinación perfecta para ir al cine. Lo que iba a ser una película más en una tarde de cine más, se convirtió en

LA GRAN SORPRESA DEL VERANO.

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“Dile a las mujeres que nos vamos” ……. Carver

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Quién fue mejor:  ¿Raymond Carver o Gordon Lish?

Una pregunta me corroe cuando leo el libro “DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE AMOR”. ¿Cual es mejor la versión de Carver  “Principiantes” o la versión e Lish “De que hablamos cuando hablamos de amor” ?

Su lucha por salir del alcoholismo, su primer matrimonio con Maryann Burkdo fallido, y unas finanzas desastrosas, hicieron capitular a Carver, permitiendo a su editor Gordon Lish, cambiar la mitad de las historias y muchos de los finales. Hasta el punto de que Carver, que reconoció la brillantez del resultado, no quería que el libro se publicase con su nombre. Lish –afortunadamente- no le hizo caso y Carver se encontró de pronto con un éxito del que no se sentía totalmente responsable.

Gordon Lish redujo hasta en un cincuenta por ciento todos los relatos originales que componían este libro y cambió 10 de los 13 finales. El propio título fue elección del editor.  El título que Carver quería para sus relatos “The beginners” (Los principiantes) fue relegado al olvido. Pero Carver hizo prometer a su segunda esposa, la poetisa Tess Gallagher, que tras su muerte hiciera emerger sus cuentos originales.

En el relato “Dile a las mujeres que nos vamos” dos hombres dejan a sus mujeres en casa haciendo las tareas domesticas, mientras ellos salen a beber cervezas. Durante el viaje de vuelta a  casa, el sexo y las más bajas intenciones hacen acto de presencia, desencadenándose un final apocalíptico.

La gran diferencia entre el texto que Carver escribió y el que Lish publicó, es tan inmensa que lleva a confundir al lector, haciéndole sentir de manera diversa a los personajes. la versión de Lish es más cruda, más poderosa, más contundente. Pero la versión de Carver posee más compasión por sus personajes.

Os dejo el final de los relatos, para que podáis comprobar por vosotros mismos esta extraña realidad.

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Relatos Breves - Raymond Carver- De que hablamos cuando hablamos de amor.

No llegó a saber lo que quería Jerry. Pero todo empezó y acabó con una piedra. Jerry utilizó la misma piedra con las dos chicas: primero con la que se llamaba Sharon y luego con la que se suponía que le tocaría a Bill.

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Relatos Cortos - Raymond Carver- Principiantes

Traducción de Jesús Zulaika

Bill llego al final del pequeño desfiladero . Era ya muy tarde, casi de noche. Vio el lugar por donde alguien había subido colina arriba, y se dio la vuelta para volver sobresus pasos y tomar otro camino más fácil.

Había alcanzado a la chica menuda, Barbara, pero eso había sido todo. No había intentado besarla, y mucho menos cualquier otra cosa. Sinceramente no le había apetecido. Estaba asustado, de todas formas. Puede que ella estuviera deseándolo, puede que no, pero él se jugaba demasiado para siquiera intentarlo. Ahora ella estaba abajo, con las bicicletas, esperando a su amiga. No, lo único que él quería era reunirse con Jerry y volver a casa antes de que anocheciera. Sabía que se la iba a cargar con Linda, que seguramente estaba muy preocupada. Era muy tarde; tendrían que haber vuelto hacia horas. Estaba muy nervioso y apretó el paso para recorrer los últimos metros hasta la cima, hasta la pequeña meseta.

Los vio a los dos al mismo tiempo: a Jerry de pie al otro lado de la chica, con la piedra en las manos.

Bill sintió que se encogía, que se hacía delgado, que carecía de peso. Al mismo tiempo tenía la sensación de estar de pie frente a un fuerte viento que le azotaba los oídos. Sintió deseos de escapar, de correr y correr…., pero algo se movía hacia él. Las sombras de las rocas, al cruzarlas la forma de ese algo que se acercaba hacia él, parecían moverse con ella y debajo de ella. El suelo, a la luz extrañamente sesgada del atardecer, parecía haber cambiado de lugar. Bill pensó –un tanto injustificadamente- en las dos bicicletas que esperaban al pie de la colina, cerca del coche, como si la posibilidad de quitar de allí una de ellas pudiera cambiar algo las cosas, pudiera hacer que lo de aquella chica no le estuviera sucediendo en aquel momento en que acababa de coronar la cima de la loma. Pero ahora Jerry estaba allí delante de él, como sin consistencia dentro de la ropa, como si le hubieran despojado de los huesos. Y Bill sintió la pavorosa cercanía entre sus dos cuerpos: estaban a menos de un brazo de distancia. Y entonces la cabeza de Jerry descendió hasta descansar sobre el hombro de Bill, Y Bill alzó la mano, y, como si la distancia que ahora los separaba mereciera al menos esto, empezó a darle palmadas, a hacerle caricias, mientras se le iban llenando los ojos de lágrimas.

Raymond Carver

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“Visor” ……Raymond Carver

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VISOR es uno de los cuentos más representativos del libro de Carver, “De qué hablamos cuando hablamos de amor”. Raymond Carve- De que hablamos cuando hablamos de amor.

 Un hombre sin brazos golpea con sus prótesis de hierro a la puerta de una casa. El hombre que vive en la casa abre y se encuentra con el hombre mutilado que le ofrece una foto que ha acabado de tomar de la casa mediante una Polaroid.  El hombre de la casa siente curiosidad por la minusvalía física del fotógrafo. Y en contraste el fotógrafo siente curiosidad por la tremenda soledad que tiene y sufre el hombre de la casa.

Durante la conversación se producen monólogos hechos en forma de dialogo. Detrás de los diálogos “en apariencia” superficiales se esconden intencionalidades más profundas, lo que es en realidad el objeto de la narración.

  Espero que disfrutes de la lectura…. Y si te gusta házmelo saber.

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“Conservación” ……… Raymond Carver

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Cathedral

Relato: Conservación 

Autor : Raymond Carver 

 (25 de mayo de 1938 — 2 de agosto de 1988), escritor estadounidense de relatos breves –  creador del llamado “realismo sucio”.

Libro : Catedral

Traducción adaptada por: Merche Postigo

 

 

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El marido de Sandy se había instalado en el sofá desde hacia tres meses, cuando le despidieron. Aquel día, tres meses atrás, volvió a casa pálido y asustado con todas las cosas del trabajo en una caja. “Feliz dia de San Valentin” le dijo a Sandy y puso una caja de bombones de forma de corazón y una botella de Jim Beam en la mesa de la cocina. Se quitó la gorra y la dejó también sobre la mesa. “Oye, Hoy me han despedido. ¿Que crees tu que va a ser de nosotros ahora?”. Más

Biografia de Raymond Carver

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Raymond Carver

(Nació en Clatskanie, en 1938 – y murió en Port Angels, en 1988)
 
Escritor estadounidense cuyos relatos breves impusieron un modelo narrativo denominado por la crítica “realismo sucio”, porque sólo trataba temas cotidianos (sin nada heroico o excepcional) con un estilo seco y sin concesiones metafóricas.
 
Para mantener a su esposa y a los dos hijos de ambos tuvo que aceptar trabajos de poca monta (asistente de una gasolinera, portero…) durante una etapa de su vida cuya inestabilidad económica lo marcaría para siempre. En 1958 empezó a interesarse seriamente por la narrativa después de haber asistido a un curso de escritura creativa en el Chico State College. Publicó sus primeros cuentos cortos en revistas, mientras estudiaba en el Humboldt State College de California, en 1963. Carver declaraba que eran tantas sus preocupaciones que apenas tenía tiempo para escribir, lo que determinó la brevedad de sus cuentos y que descartase la novela como género. Empezó a beber descontroladamente a partir de 1967 y hasta 1977, y llegó a ser incluso hospitalizado por alcoholismo.
 
En 1976 alcanzó reputación con la colección de cuentos “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?” En 1983 obtuvo un importante premio monetario de la Academia Norteamericana y el Instituto de Arte y Literatura, que le permitió reservar tiempo para escribir.
 
Sus cuentos pueden dividirse en dos grandes etapas: la primera hasta principios de la década de 1980, un periodo convulso, en el que la forma de sus cuentos estaba dictada directamente por los sinsabores de su vida, y la segunda desde finales de 1980 hasta su muerte, una época más reposada, ya que la escritura pasó a ser una actividad de madurez.
 
Los personajes de sus relatos son pequeños seres atrapados en situaciones sórdidas de la vida corriente: gente sin empleo, abúlicos, perdedores por naturaleza, trabajadores pobres, caracteres nerviosos y grises. Sus escenarios son hogares donde los matrimonios se aman y se odian, o bares donde la existencia de los marginales y alcohólicos transcurre sórdidamente, o vecinos cuyas vidas se relacionan aleatoriamente, al estilo de Chejov, su maestro preferido. Sin embargo, entre tanta oscuridad y falta de sentido, a veces brota una luz de esperanza, o un detalle de horror, rasgo que confiere al estilo de Carver una personalidad inconfundible.
 
Algunos cuentos están construidos dentro de la estética minimalista (pocos recursos en el menor espacio), como pequeños marcos para situaciones rápidas y apenas importantes a primera vista. Algunos críticos lo han considerado como “el mejor escritor de cuentos cortos desde Hemingway“. En el marco de estos presupuestos vitales y estéticos escribió libros como Catedral (1984) o De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981), y también interesantes volúmenes de poesía. Murió en plena madurez creativa, poco antes de cumplir los cincuenta años, a causa de un cáncer de pulmón.

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