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“Escardar” … Pepe Marquina

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Los malos ejemplos hay que erradicarlos.  Antiguamente a esto se llamaba escardar: “arrancar los cardos de un terreno de cultivo”. Así de claro.

Un cardo perjudica el crecimiento del cultivo que se lleva a cabo en ese campo. Cada vez que quitas un cardo estás favoreciendo el crecimiento del resto de plantas.

Resulta que un trabajador llega una hora antes de lo que corresponde al horario de trabajo de la empresa para ayudar al engrandecimiento de la propia empresa: “prepara la tienda, realiza pedidos, cambia precios, repone palés enteros de artículos”. Se queda a terminar su trabajo una vez terminado su horario. ¿Pero qué es esto? ¿Qué pasaría si todos hiciéramos lo mismo? No me extraña que le hayan despedido.

¡Vaya mal ejemplo para el resto de trabajadores… y de los políticos!

.trabajar

Suelto escrito por Pepe Marquina

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“La mujer rubia”… Mary Carmen

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.mujer rubia

Sus tacones se balanceaban al caminar sin ningún atisbo de incertidumbre, todo era simple contoneo. Sus vaqueros marcaban el ritmo y sus nalgas subían y bajaban marcando un compás de trote alegre al descender rápida por la calle. Su melena también ondeaba respondiendo desde arriba al paso decidido de sus pies. Era rubia y muy pizpireta. Sus ojos de ámbar divisaban todo el espacio en miradas de infinito intentando abarcar todo lo que se movía a su alrededor.

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“Pantalones negros” …Merche Postigo

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mujer de cabello rizado

Pantalones negros extraídos del fondo del armario, pantalones de otros tiempos. Blusa de poliéster, blanca, comprada en las ofertas chinas. La blusa la deja por fuera de los pantalones, trata de disimular esos quilos de más que ha ido acumulando con el paso de los años. Te sientan bien, le dicen los amigos, ella no les cree. Ahora tienes cuerpo de mujer. Tampoco le gustan los halagos. Los zapatos están viejos se ven raídos, son de tacón bajo. Es muy alta y prefiere no asustar a los contrarios. Ahora lleva el pelo suelto, rizado, tiene una ondulación loca que le cubre a veces la frente. Su pelo fue un problema en otros tiempos. Las chicas bellas tenían los cabellos lisos y la cabeza hueca. Ahora por fin le gusta su cabello rizado, no lo peina nunca; solo cuando se ducha. Las mujeres con el pelo rizado son más libres, le dice el peluquero. Ella le cree mientras continúa alisando su melena. Tampoco tiene las uñas cuidadas. Nunca se las arregla, hoy tampoco, a veces las esconde en sus bolsillos, junto a sus pañuelos. Más

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