Micro Relato escrito por Pepe Marquina

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Los tiempos cambian. Eso es bueno. Es síntoma de evolución. Quién no evoluciona, retrocede.
Pongamos que en pleno siglo XX existía una frase muy manida por los menos en ciertas latitudes. Recuerdo haberla escuchado en ocasiones a mi padre. En los pueblos cuando alguien quería decir que una persona no era muy lista se soltaba esta expresión: “Es más tonto que el que asó la manteca”. Todos entendíamos su significado.
Situémonos en el siglo XXI. Comprenderemos que la frase anterior quedó trasnochada y surgen otras nuevas, con más contenido y enjundia.
Recientemente una señora dijo en la televisión que “Mi hijo tiene dinero ‘pa asar’ una vaca”. Claridad meridiana. No dijo para asar castañas, ni un pollo o un conejo, ni un cordero o incluso un cerdo. No. Dijo que tenía dinero para asar una vaca. Hay que tener mucho dinero para asar una vaca.
Puedo imaginar una vaca, pero soy incapaz de imaginar tanto dinero como han ganado otros.

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