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“La lluvia amarilla” … Julio Llamazares

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la lluvia amarilla

Título: La lluvia amarilla

Autor: Julio Llamazares – Vegamián (León) 1955

Julio Llamazares nació en Vegamián (León) en 1955. y se mudó con su familia a Olleros de Sabero tras la inundación de su pueblo para la construcción de un embalse.

Sus dos primeras novelas, Luna de lobos (1985) y La lluvia amarilla (1988) fueron finalistas del Premio Nacional de Literatura.

Es un excelente narrador. Su obra es intimista, con un estilo que goza de una gran calidad poética que ha sabido madurar con el tiempo. 

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Reseña

Es la novela corta más intensa y triste que he leído y que me trae a la memoria a Juan Rulfo y su Pedro Páramo. Ambas huelen a muerte, a almas que no descansan en paz, a presencias fantasmales, a conversaciones entre muertos que yacen en el cementerio.

El título del libro hace referencia al color del miedo que va acorralando al protagonista mientras ve llegar el final de sus días en un pueblo abandonado. Una bella metáfora de la caída de las hojas que se produce en otoño y que cubren las tierras altas del Pirineo de Huesca. La lluvia amarilla que precede a la nieve.

La Lluvia amarilla es un bello e intenso monólogo del único habitante que queda en un pueblo abandonado del Pirineo Oscense. Andrés, el protagonista, cuenta sus más íntimos sentimientos mientras ve desaparecer a los pocos habitantes del pueblo y nota como los muertos de la casa vuelven a hacerle compañía.

“Vendrán todos esa noche: José, de Casa Pano, Regino, Chuanorús, Benito el Carbonero, Aineto y sus dos hijos, Ramón de la casa Basa.”

Una novela original en muchos aspectos. Uno de los que más sorprenden es el uso de la sangría francesa para cambiar de párrafo ¡Aportación del editor!. También llama la atención como Llamazares utiliza un vocabulario muy rico para reproducir el interior de la mente de un simple pastor de ovejas analfabeto. Otra peculiaridad es el uso del primer capítulo de la novela, para facilitar al lector un completo resumen de lo que acontecerá después, sin que con ello se pierda el deseo de continuar con la lectura. A medida que los siguientes capítulos van describiendo la vida solitaria de Andrés y su perro en el pueblo, el lector va enlazando aquello que el autor describió en el primer capítulo. Al terminar el libro se siente la necesidad de volver a releer el primer capítulo y así cerrar definitivamente el círculo.

La lluvia amarilla es un canto al brutal éxodo rural a las ciudades que sufrió la España de los años 60 , y que ha dejado un paisaje de aldeas y pueblos abandonados, aun visibles en estos días..

El párrafo:

“Lentamente, las horas van pasando y la lluvia amarilla va borrando la sombra del tejado de Bescós y el circulo infinito de la luna. Es la misma de todos los otoños. La misma que sepulta las casas y las tumbas. La que envejece a los hombres. La que destruye poco a poco sus rostros y sus cartas y sus fotografías. Las mismas que una noche, junto al rio, entro en mi alma para no volver ya nunca a abandonarme el resto de los días de mi vida.“

La frase

“Nunca le tuve miedo. Ni siquiera de niño. Ni siquiera la noche en que la lluvia amarilla me enseñó su secreto.”

La lluvia amarilla - Julio Llamazares

. Escrito porMerche Postigo

“Cerca de la ventana” … Merche Postigo

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..dia de lluvia

Tomas entró en el nuevo apartamento. Era tarde y estaba muy cansado. El día había sido más caótico de lo que él hubiera esperado, dadas las circunstancias. En el país se acababa de decretar el estado de emergencia. Se había despedido de los compañeros. A partir de mañana, tendría que trabajar desde casa por un largo periodo de tiempo. Hasta nuevo aviso. El director no había especificado más. A Tomas le disgustó la noticia. Justo ahora que había cruzado el puente. Arrojó el abrigo en el sofá. Estaba enfadado y el abrigo terminó su viaje en el suelo, cerca de la ventana. No lo recogió. Era marzo y el suelo aún estaba frío. El invierno estaba durando demasiado. Las nubes y el frío no parecían querer marchar a diferentes latitudes. Se acercó a la ventana y miró con cierta resignación las nubes negras que acechaban lluvia por poniente. Después fijó su interés en la calle. Una calle que él a penas conocía. Se acaba de mudar. La calle apenas daba muestras de vida. Era el primer viernes de marzo, e incluso en aquella minúscula vía tendría que haber gente en movimiento, jóvenes fumando bajo la lluvia, discutiendo en las entradas de los bares soportando el frío. Un escalofrió le recorrió la espalda. Observó a un hombre que paseaba a un simpático labrador. Hacía señales hacia su ventana. Tomas se lamentó de haber rechazado el pequeño cachorro de Bulldog azul francés que sus amigos le habían ofrecido en la fiesta de despedida. Un tierno animal, que fue devuelto a la protectora en espera de mejor acogida. A Tomas diciembre le pareció lejano. Ignoró el saludo del vecino y se sirvió una copa de vino. Tomas aún conservaba las botellas de Medoc cabernet sauvignon, destinadas a la fiesta de bienvenida. La calma empezó a hacerse un pequeño hueco en el ánimo de Tomas. Se desvistió y esbozó una tímida sonrisa al ver su reflejo en el espejo. Los boxes negros le hacían parecer más viril. Más

“Puenteando a mi jefe (sin hacer mucha sangre)” … Alejandro Nanclares

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.Puenteando a mijefe

I

Al llegar a casa, lo primero que hizo Emma fue ponerse un dedo escaso de whisky. Nada más que dos hielos y un chorro largo de setz.

A continuación se tiró sobre el sofá y empezó a beberlo a sorbos pequeños, intentando tranquilizarse. Hacia la mitad comenzó a sentir el calor del destilado; también a encontrarse un poco más serena. Sin embargo, mientras se arrellanaba y recostaba su nuca entre los cojines, se vio reflejada en el espejo del aparador. Por la arruga del ceño y algún que otro rasgo de crispación en el rostro, reconoció que la tensión no había desaparecido del todo. No, no era posible. No era justo que una ERE llegara hasta su nivel. Con lo que se había esforzado para llegar hasta ahí. Sólo de pensar en ello le volvía la jaqueca. Entonces, en vez de relajarse y dejar que el licor siguiera haciendo su trabajo, de forma maquinal pero consciente, comenzó a poner en práctica todo aquello que le habían enseñado: cuello recto, en línea con la columna; hombros sueltos y caídos; barbilla al pecho, clavículas distendidas.  Era la primera vez que creía sacarle algún provecho al precio de los cursos de yoga. Y aún así, no tenía del todo claro que aquello funcionara ¡Maldita Ruth! ¡Qué tramposa! Pero qué se habría creído esa mosquita muerta! Más

“Seguridad Social” …Merche Postigo

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EufemismoDel lat. euphemismus, y este del gr. εὐφημισμός euphēmismós.
  1. m. Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.

Seguridad Social - crisantemos

Cuando asistí a la boda de Vanessa no parecía que hubiera nada extraño en su marido.

Seis meses y una página de contactos en Internet hicieron posible el encuentro. Ella necesitaba mejorar su vida social, él solo buscaba dinero. Perfectos el uno para la otra. Él, puso mucho empeño en quererla. Ella, se dejó querer. Una evidente diferencia de edad no planteó reparos en ninguno de los dos. Para el viejo ex empleado de banca, ella era su último trofeo. Para ella, una diosa de la seducción, él solo aportaba seguridad social. Más

“Al retornar” …José L Recio

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Al retornar

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Las campanas cuyo repique oigo,

Los gorriones que vuelan en el parque,

Las gentes que pasean por las calles,

Las calles y las plazas de esta ciudad,

Donde nací, crecí y luego partí

Al volver, las cosas no se ven lo mismo.

Más

“La artista” …. Patricia Highsmith

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Misoginia – Del gr. μισογυνία misogynía. 1. f. Aversión a las mujeres.

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En la época en que Jane se casó, no parecía haber nada extraño en ella. Era regordeta, bonita y muy práctica: capaz de hacer la respiración artificial en un abrir y cerrar de ojos, reanimar a una persona desmayada, o detener una hemorragia nasal. Era ayudante de un dentista y no se inmutaba ante una crisis o un dolor. Pero sentía entusiasmo por las artes. ¿Qué artes? Todas. Empezó, durante el primer año de casada, con la pintura. Esto ocupaba todos sus sábados, o suficientes horas del sábado como para impedirle hacer la compra del fin de semana, pero la hacía Bob, su marido. También era él quien pagaba el enmarcado de los retratos al óleo, sucios y con los colores corridos, de sus amistades. Las sesiones de posa de los amigos también consumían buena parte del tiempo durante el fin de semana. Al fin, Jane admitió el hecho de que no lograba evitar que los colores se corriesen, y decidió abandonar la pintura por la danza. Más

“Relatos Indisciplinados” … Victoria Alonso Gutiérrez

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El relato “Indisciplinada”de Mary Carmen Caballero  es un juego homenaje a los 33 relatos que aparecen en el libro Relatos Indisciplinados de Victoria Alonso Gutiérrez que acaba de salir publicado en la Editorial Tregolam.

Las palabras en negrita del relato son un guiño con los títulos de los relatos de Victoria, que han sido el hilo conductor de esta historia indisciplinada. Unos relatos, los de Victoria, escritos desde una prosa cercana y certera, con un realismo palpable, con matices de ficción que se filtran para moldear la realidad y que de ese modo traspase lo cotidiano y se transforme en literatura. Con un estilo ameno, conciso y claro, relata Victoria desde la voz protagonista que se camufla en un narrador omnisciente a veces, en otras ocasiones se torna en protagonista y, en otras, cuenta y observa simplemente desde la distancia. Más

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